¿Bailamos?
El cuerpo humano es una máquina perfectamente preparada para el movimiento, si a ese movimiento le permitimos que se deje llevar por el envolvente sentido del ritmo, conseguimos el maravilloso ritual de bailar. El baile tiene la capacidad de ser un lenguaje universal, que no hace distinción entre lenguas, razas o color y que se permite el lujo de no tener edad ni género.
Cuando te dejas invadir por una sintonía que te inunda el cuerpo y sin darte cuenta te ves enredado en el movimiento, se produce la magia de danzar. Moverse bajo los efectos de la música no tiene porqué ser en perfecta sincronicidad, con sentido o sin sentido del ritmo, bailar es una de las cualidades que nos podemos permitir el lujo de hacerlo en total libertad.
Si has decidido que quieres aprender a bailar, es una muy buena idea, porque además de adquirir técnica y desarrollar una de tus facetas más artísticas, podrás usar el baile como vía de escape y herramienta para solucionar algunos de tus problemas. Y es que, además de ser un punto fuerte en las relaciones sociales y dejarnos múltiples beneficios físicos, también ofrece equilibro emocional y psíquico.
Para que seas consciente de lo que unas clases de baile, por ejemplo de reggaeton, pueden llegar a hacer por ti, vamos a contarte detenidamente algunas de las ventajas que nos brinda esta expresión corporal que se ha convertido en un lenguaje universal. De hecho, expertos aseguran que es posible saber mucho acerca de una persona tan solo observándola bailar.
Partiendo de la base de que hablamos de una actividad física catalogada hoy en día como deporte, podemos comenzar a hacernos una idea de los efectos positivos que puede proporcionarnos la práctica de esta actividad. No solo notarás bienestar físico a causa de una mejora del funcionamiento de tu cuerpo, sino que profesionales de la psicología usan la terapia de baile como tratamiento para muchos de sus pacientes.
1. El baile facilita entrar en conexión con uno mismo, viajar a nuestro interior despertando emociones y fantasías que estaban reprimidas y elevar el sentido de la liberación de la expresión corporal, sin olvidar que indudablemente nos vincula emocionalmente con los demás, no sólo con los más conocidos sino también con los desconocidos y nos acerca al resto de seres humanos.
2. Conectarás con los demás, ya que no deja de ser una actividad social, una manera de conocer gente y mejorar las relaciones interpersonales. Algo muy positivo para el desarrollo emocional.
3. Aprender a bailar es una vía de escape estupenda para distraer la mente y olvidarse de las preocupaciones. Además, bailando descargamos adrenalina, ayudándonos a ver la vida desde el polo positivo. Debido a esto, el baile no es solo un deporte o un arte, sino que forma parte de los métodos de los expertos en psicología. Por ejemplo, se ha demostrado que la terapia de movimientos de baile (DMT) regula el estrés y mejora el ánimo.
4. Estrecharás lazos afectivos y aumentará tu autoestima. Además, cada fallo y cada acierto harán que adquieras seguridad en ti mismo. Tendrás que dejar a un lado la vergüenza y perderás el miedo a hacer el ridículo. Aprender a bailar te ayudará a entender que un error es algo natural y no hay que avergonzarse y que puedes conseguir ese paso tan complicado que creías imposible.
5. Ejercitarás la mente, al aprender a bailar reggaeton, hip hop, salsa cubana… tendrás que memorizar pasos y concentrarte, lo que se verá reflejado en una buena salud cerebral. También se trabaja la toma de decisiones a través de la improvisación, como en la vida, debes estar preparado para poder salirte del guion. La estimulación del sistema nervioso central hace del baile una buena herramienta para tratar problemas muy serios como, por ejemplo, traumatismos craneoencefálicos u otras enfermedades mentales.
6. A través del baile podemos activar y conectar el cuerpo-mente de forma divertida y reconfortante, provocando que palpite nuestro corazón intensamente y en nuestro cerebro se produzca la liberación de sustancias (neurotransmisores como la serotonina o la dopamina, entro otras…) que contribuyen de forma poderosa a mejorar la calidad emocional de las personas
7. Físicamente es de todos conocidos que el baile nos ayuda a nivel cardiovascular, quema calorías, mejora la resistencia y la flexibilidad, entre otros muchos beneficios.
El baile es una de las actividades más completas que puede realizar el ser humano, deporte y expresión artística se aúnan brindándonos múltiples beneficios físicos, psicológicos y emocionales. Una forma perfecta de expresarse, canalizar emociones y distraer la mente.
Para que te animes a bailar, seas o no una persona que tengas sentido del ritmo o no, te guste bailar o no, aquí te dejo algunos de los más poderosos beneficios psicológicos que nos aporta darle ritmo a la vida bajo la lluvia de notas musicales:
-Favorece una autoestima equilibrada y aumenta la confianza en uno mismo.
-Eleva la capacidad de respuesta rápida.
-Potencia la creatividad a nivel corporal y mental.
-Permite superar la timidez.
– Mejora la psicomotricidad y la coordinación de movimientos.
– Potencia la inteligencia, mejora la capacidad de la memoria y previene demencias. En general, enlentece el envejecimiento del cerebro.
– Contrarrestas los efectos del estrés, la ansiedad, la distimia y la depresión.
-Nos abre una puerta a la felicidad de encontrarnos con uno mismo de forma sencilla y divertida.
-Nos vincula emocionalmente con los demás y nos ayuda a desarrollar y mejorar las habilidades sociales.
Si todavía no te has planteado dejarte fluir por el ritmo de la música, no lo dudes, lánzate a perder el sentido del momento y enredarte en las notas musicales. ¡Baila, baila y baila… contribuirás a sentirte más feliz!
Otro tipo de baile es el profesional, donde es necesario una gran preparación física y entrenamiento del cuerpo, pero a veces se deja un poco atrasada la preparación psicológica en relación con el manejo de la ansiedad, la fijación de metas y la concentración, algo altamente importante. Veamos algunas estrategias y consejos que nos ayudaran en ese entrenamiento.
1.- El establecimiento de objetivos. El objetivo ha de ser específicos y concreto. Por eso “trabajar más” o “mejorar” no es un objetivo en sí mismo, ya que debemos de hacerlo concreto. Por ejemplo, redefine esta idea hasta que se trate de un objetivo lo más específico posible. ¿Cuántas horas más de entrenamiento diario quiero proponer como objetivo? ¿Qué es lo que quiero mejorar? ¿Hay cambios posturales que necesito hacer?. Lo ideal sería que las metas seleccionadas estén claramente definidas y cuantificables, de modo que después de cada actuación, se puede determinar rápidamente si se ha podido alcanzar.
Aunque no logremos el objetivo, si nos centramos en el grado de logro y mejoramos nuestro nivel previo en un 50% probablemente lo percibiremos como un éxito. Hay 5 tipos de objetivos para rendir al máximo.
Objetivos a largo plazo. Se refiere a tus sueños de bailarina, a lo que quieres llegar a conseguir a largo plazo.
Objetivos de temporada. Se refiere a lo que quieres conseguir en la temporada siguiente.
Objetivos escénicos. Representan lo que deseas conseguir en relación a determinadas actuaciones de la temporada.
Los objetivos de entrenamiento. Especifica lo que las bailarinas necesitan hacer en su entrenamiento físico, técnico y mental para alcanzar sus objetivos.
Los objetivos de estilo de vida. Se refieren a lo que las bailarinas necesitan hacer en su vida cotidiana e incluye la dieta, el estudio, el trabajo, la familia y las relaciones sociales.
2.- La concentración. La buena concentración se enfoca exclusivamente en los aspectos del campo de atención que son relevantes para el rendimiento, en lo que sea necesario para que los bailarines rindan al máximo. Estar bien concentrado implica también dejar de distraerse con estímulos irrelevantes, permanecer centrado en el presente y volver a enfocar la atención si sucediera alguna distracción, como los miembros del público o las críticas que siguen a una actuación.
3.- Gestión de ansiedad. La intensidad se refiere al grado de preparación psicológica del bailarín previo a la actuación. Se caracteriza por cambios en el estado fisiológico de un individuo, como en el latido del corazón, la presión sanguínea y la producción de adrenalina. Los síntomas de ansiedad incluyen el pánico, pérdida de control percibido, tensión muscular y dificultad para respirar. Estas reacciones no deseadas son probables en competiciones que son particularmente importantes o significativos. En el día de la competencia, la ansiedad de rendimiento puede significar la diferencia entre bailar de forma excepcional o entre sufrir un revés decepcionante.
Como vemos, el entrenamiento en habilidades psicológicas es una parte importante para que los bailarines profesionales puedan alcanzar su potencial. Si decides incorporar estas técnicas en tu práctica, de seguro que experimentarás un mayor éxito en tus bailes.
¿Bailamos?
Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, encontramos que el verbo “bailar” hace referencia a este tipo de baile celebratorio como saltar o brincar con emoción (e.g. Éxodo 15:20; Jueces 11:34; Eclesiastés 3:1-4)
Pero aunque se desconoce en detalle el modo del baile en el tiempo bíblico, es claro que los hombres y mujeres no bailaban juntos generalmente, y no hay evidencia real de que jamás lo hayan hecho. La diversión social no era el propósito principal del baile, y se desconoce en la Biblia el método moderno del baile entre parejas.
La Palabra de Dios, no dice “que no se pueda bailar”. La Palabra de Dios contiene reglas y principios donde podemos apoyarnos para distinguir si nuestro comportamiento en el baile es posible bajo circunstancias que no fomenten pensamientos y sentimientos ilícitos.
Si quieres acompañarme veremos más en detalle este tema en la Palabra de Dios.
