La tentación

Todos los seres humanos somos potenciales víctimas de la tentación, entendiéndola en el contexto que quieras.

La fuerza de voluntad no es suficiente para cumplir metas, por la simple razón de que tomar la decisión correcta implica una carga cognitiva mayor que ceder a la tentación.

¿Pero qué es tentación? ¿Cómo lo entiende la sociedad? ¿Dónde se origina? Aquí te presento 3 claves para entender la tentación y su relación y su efecto con el cerebro

1. Entendiendo la tentación como un fenómeno psicológico.

Al analizar la tentación etimológicamente, entendemos que se trata de un estímulo que nos induce a desear comportarnos de cierta forma que se sale de un patrón de conducta legal o socialmente aceptable.

Cuando se habla de tentación, la mayoría de las personas hacen asociaciones mentales con escenas sexuales o con comida calórica. ¿Por qué?

Quizás la gente hace estas relaciones, porque el sexo y la comida son dos de las necesidades básicas para la supervivencia de la especie humana.

Cuando quieres cuidar tu alimentación y alguien te ofrece una porción de pastel de chocolate en una hora del día en que tienes mucha hambre ¿Serías capaz de resistir la tentación?

Estadísticamente, la mayoría de las personas que conoces cederían ante la tentación, porque la necesidad de alimentación, es más fuerte que el proceso cognitivo que te lleva a razonar que el pastel de chocolate tiene demasiadas calorías.

En un contexto religioso, la tentación es una invitación a pecar. Es decir, a romper una regla establecida por una determinada religión.

Pero aún fuera de ese contexto religioso, la sociedad tiene leyes formales y acuerdos tácitos de lo que es socialmente aceptable.

Si los humanos no tuviéramos esas leyes implícitas de lo que se considera socialmente aceptable, todos actuaríamos de forma impulsiva en cuanto viéramos a una persona del sexo opuesto que nos parece atractiva.

2. La tentación: una batalla en el cerebro

La autora Kathleen McGowan describe la guerra que ocurre en nuestro cerebro cuando nos enfrentamos a la tentación, de esta manera:

Los pecados más agradables comprometen el circuito de recompensa del cerebro, incluidas las regiones evolutivamente antiguas como el núcleo accumbens y el hipotálamo; ubicados en las profundidades del cerebro.

Estas regiones nos proporcionan sentimientos tan fundamentales como el dolor, el placer, la recompensa y el castigo.

Formas más desagradables de pecado como la ira y la envidia alista la corteza cingulada anterior dorsal (CCAD). Esta área, ubicada en la parte frontal del cerebro, a menudo se denomina “detector de conflictos” del cerebro, que se conecta cuando te confrontan con información contradictoria, o incluso cuando sientes dolor.

Los pecados más sociales (orgullo, envidia, lujuria, ira) reclutan la corteza prefrontal medial, el área del cerebro justo detrás de la frente, que ayuda a formar la conciencia del yo.

3. ¿Qué partes del cerebro nos detiene ante la tentación?

Ninguna comprensión de la tentación es completa sin considerar la moderación, y la neurociencia también ha comenzado a iluminar este proceso.

Mientras luchamos por resistir una tentación, las redes inhibitorias de control cognitivo que involucran la parte frontal del cerebro se activan para sofocar el impulso atenuando su atractivo.

Mientras tanto, la investigación sugiere que regiones como el Núcleo caudado, en parte responsable del movimiento y la coordinación del cuerpo, suprimen el impulso físico.

Parece ser lo mismo si sientes una chispa de lujuria, una oleada de celos, o el deseo repentino de reventarle a alguien la boca: las dos partes luchan, el sistema de recompensa diabólica contra las regiones angélicas del cerebro que tratan de mantenernos cuerdos.

Lo interesante desde el punto de vista del marketing es que un artículo de Roger Dooley sugiere que cuando los humanos reciben estímulos tentadores, están más propensos a tomar decisiones impulsivas.

Las tentaciones están y han estado siempre presentes en nuestras vidas. Tentaciones alimentarias, tentaciones para hacer algo prohibido, pero en las que nos vamos a centrar hoy en las tentaciones con las que muchísimas personas se enfrentan, las tentaciones sexuales.

No tenemos que confundir las fantasías sexuales con las tentaciones. Las primeras vienen de nuestra imaginación, es algo que nos gustaría hacer, que nos gustaría probar, algo que nos excita sólo de pensarlo, pero la tentación sexual es otra cosa. En ésta entra el placer de lo prohibido, de no poder resistirte a algo o alguien. Es ahí cuando dejas de pensar de forma sensata y racional, porque estás pensando en ese deseo, en lo prohibido.

Porque para no caer en la tentación hay que ser fuerte y evitar ciertas situaciones como por ejemplo:

1-No compartir un espacio reducido juntos y solos (como ascensores, habitaciones, etc.)

2-No mezclar alcohol y fiesta con la persona en cuestión.

3-No os quedéis solos delante de una cama, sofá, coche…, puede acabar todo revuelto.

4-Evitar conversaciones de tipo sexual con la persona en cuestión, porque imaginarás todo lo que habléis y estarás pensando en el encuentro sexual.

Se ha llevado a cabo un estudio en el cuál hablan de los tipos de tentaciones a los que hombres y mujeres estamos expuestos, así como el porcentaje de hombres y mujeres que lo harían o lo han hecho:

–El 73% de hombres y mujeres han estado tentados a tener una relación de una noche. Independientemente de si tienen pareja o no.

-El 40% de las personas encuestadas cree que es inofensivo sentir deseo sexual por alguien más que su pareja. El deseo sexual es algo que siempre vamos a tener, unos más que otros, pero no es malo sentir deseo sexual por alguien. Ahora bien, si tienes pareja y caes en la tentación la cosa cambia, eso se convertiría en una infidelidad.

– El 43% de hombres y mujeres se han sentido motivado a involucrarse con la pareja de un amigo. Puede que la pareja de tu amigo/a te parezca atractivo/a y alguna vez hayas pensado en cómo sería acostarse con él. Esto es más habitual de lo que parece.

– El 5% de los hombres y las mujeres piensan que no hay nada malo en encontrarse con un ex a escondidas de su pareja. Como observamos, este porcentaje es más pequeño porque la mayoría de las personas no lo ven bien, puesto que lo ven como una “infidelidad”, como que estás haciendo algo que no es correcto. Esto depende de muchos factores y también de la forma de pensar que tenga cada persona. Pero la sociedad nos ha hecho no aceptar este tipo de situaciones y considerarlas como algo impropio, aunque cada persona puede verlo de una forma distinta.

– El 50% de los hombres siente que su mayor tentación es el sexo en general. Esto es algo que no sorprenderá a más de uno, pero los hombres son más susceptibles a este tipo de tentaciones, aunque la diferencia entre hombres y mujeres se ha acortado recientemente.

Después de ver estos datos podemos observar que las tentaciones son bastantes comunes entre las personas. Si miramos a nuestro alrededor, seguro que alguien de tu entorno tiene tentaciones con las que lucha e intenta no caer.

Y es que no es nada fácil evitar todas estas tentaciones, porque una parte de ti no quiere caer, pero la otra…desea caer pese a todo lo que pueda venir detrás. En ese momento tu cabeza no piensa en las consecuencias. Por ello es una tentación hacia lo prohibido, hacia lo que no debes hacer pero quieres. Siempre lo que no podemos hacer es lo que queremos conseguir. ¿Pero, valdrá la pena conseguirlo?(si tienes pareja)

Día tras día tendremos distintas tentaciones, pero cada uno tendrá que decidir que hace, ¿Caes en la tentación?, ¿Pones en una balanza lo que puedes ganar o lo que puedes perder?, ¿Caes y afrontas las consecuencias?, ¿caes y se queda en un secreto que llevarte a la tumba?, ¿No caes?, etc.

¿No sería estupendo ejercitar el control sobre nuestros deseos sin sentir esa sensación de conflicto? Veamos una técnica que se usa para resistir las tentaciones.

Si alguien te diese una bolsa con chocolates para que la llevases permanentemente durante cinco días, ¿podrías resistir la tentación de comerte algunos? Este fue el desafío que le plantearon a 135 personas en un estudio cuyo objetivo era comparar la eficacia de algunas técnicas para combatir las tentaciones.

Lo interesante fue que los investigadores entrenaron a 45 de estas personas con una técnica en la cual le decían que imaginasen que eran los conductores de un autobús y que todos los pensamientos sobre los chocolates eran pasajeros. Cada cual debía elegir la mejor manera para controlar estos pensamientos/pasajeros.

Otro grupo fue instruido para que viese sus pensamientos como si fuesen olas de chocolate y, en vez de sumergirse en ellas, debían montarlas cual si fueran surfistas. Finalmente, el tercer grupo aprendió una técnica de relajación.

Obviamente, todos los participantes debían evitar comerse los chocolates y también se les pidió que llevasen un diario para que anotasen cuando se dejaban vencer por la tentación.

Después de cinco días los resultados no dieron lugar a dudas: la técnica del autobús fue la más eficaz para vencer la tentación. Estas personas fueron las que menos chocolates comieron, exactamente, solo el 27% de ellas sucumbieron a la tentación mientras que el 45% de las demás se comieron los chocolates.

¿Por qué esta técnica fue tan eficaz?

En primer lugar, debes saber que esta técnica forma parte de lo que se denomina “defusión cognitiva”, que no es más que reducir las funciones de nuestros pensamientos alterando el contexto en el que estos ocurren. Al desligar a la persona de sus pensamientos, se logra que estos sean percibidos como menos creíbles y, como resultado, incidirán menos sobre sus decisiones.

Es decir, esta técnica implica que nos distanciemos de nuestros pensamientos, que nos alejemos desde el punto de vista racional y emocional. De esta forma, no los vemos como ideas peligrosas sino como simples hechos que debemos controlar utilizando las estrategias más eficaces. Básicamente, de una manera divertida, las técnicas de defusión cognitiva nos obligan a detenernos, dar un paso atrás, observar objetivamente la situación y tomar las riendas.

Por tanto, la próxima vez que tengas que resistir una tentación, imagina que eres el conductor de un autobús y tus pensamientos son pasajeros. ¿Cómo los controlarías?

La tentación

Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, encontramos que la tentación es algo real y podemos conocer su procedencia y sus consecuencias desde el mismo inicio de la creación en Adán y Eva.

Igual que le pasa a todas las personas, a aquellos que se definen como hijos de Dios enfrentan también las tentaciones. Es un hecho dado. Al mirar las Escrituras, vemos que Esaú renunció a su derecho de nacimiento por estofado, Ananías y Safira destrozaron sus vidas por dinero, Sansón perdió su unción por una dama, Saúl perdió su reinado por el ganado y el sirviente del profeta Eliseo Gehazi perdió su vocación por la plata y la ropa…

1 Juan 2:16 dice: “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.”.

Cada vez que la tentación se presente, Satanás la usará para confundir a nuestra fe, nuestro carácter y para destruir el plan de Dios para nuestra vida.

En la Palabra de Dios podemos distinguir seis tipos de tentaciones que los cristianos enfrentan y los pasos para combatirlas.

Si te interesa conocer más de este tema, veámoslo desde la Palabra de Dios.

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