Vivir una vida soñada…

… puede ser la mayor realización que se puede alcanzar.

Los sueños ayudan a generar metas, es por ello que se debe luchar y aprender a definirlos para que las acciones que se realicen estén siempre encaminadas hacia conseguirlos, aunque en el proceso de crecimiento, la sociedad y el entorno establece límites y el ámbito de actuación. Así, se pierde parte de la capacidad que se tiene de soñar e imaginar.

Es necesario recuperar esa habilidad para poder alcanzar la plenitud, porque el placer de perseguir y trabajar para conseguir un sueño no se encuentra en la meta. El mayor placer se produce durante el camino.

Los sueños apartan pensamientos negativos, pueden ser compartidos, se pueden utilizar para inspirarnos y enseñarnos que cualquier cosa es posible cuando se propone, y que nunca somos demasiado mayores para soñar cuando sabemos lo que queremos…

Como decía Claudio Coelho “La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.”…

1) Porque te identifican – Cada persona tiene sus propios sueños, y estos, en parte, la definen. Somos nuestros sueños y los esfuerzos que realizamos por conseguirlos.

2) Porque te mantienen motivado – Un sueño es una especie de motivador constante para seguir adelante, para no bajar los brazos y seguir estudiando, trabajando, o cumpliendo con la actividad que permita la obtención de dicha meta.

3) Porque te permiten motivar a otros – Perseguir los propios sueños no solo es importante para uno mismo, sino también para contagiar a todos aquellos que tienen una meta y no se atreven a seguirla.

4) Porque olvidarás los sentimientos negativos – Pensar en lo que quieres y puedes hacer y no en lo que no es una forma de mantener alejados los pensamientos negativos y por tanto mantener una mejor salud mental.

5) Porque te ayudan a creer que no tienes límites – Es fácil autolimitarte y decirte «no puedo», pero no es tan sencillo cuando tienes una meta por delante. Este ideal al que quieres llegar te ayudará a sacar lo mejor de ti, y demostrarte que eres capaz de llegar a donde lo desees, sin frenarte ante ningún límite.

Los sueños son una parte importante en la vida de cualquier persona debido a que son una rica fuente de inspiración, impulso e ilusión. Pero este lado romántico también debe ir acompañado de planeación, esfuerzo, trabajo y perseverancia, para poder darle forma a cada uno de ellos.

A partir de aquí debes considerar que no existe ni un solo objetivo en la vida que no se pueda lograr, no obstante, también debes establecer las estrategias que te lleven a concretarlo. En este sentido es importante que tomes en cuenta los siguientes puntos:

1. El primer paso es ver con qué elementos cuentas, y detectar qué aspectos necesitas desarrollar para alcanzar tu objetivo.

2. Ponle fecha a tus objetivos – Es importante que te comprometas contigo mismo y definas el tiempo que requieres para cumplir tu sueño.

3. Asume una actitud positiva – aun cuando te encuentres con barreras y no permitas que éstas te hagan dudar o abandonar lo que tanto has anhelado.

4. Rodéate de personas positivas – ellas tendrán una palabra de aliento para ti y te animarán a seguir tu camino.

5. No dejarte rendir – de acuerdo… vale un ratito de caras tristes, unas lágrimas… pero pasado el momento, agarra tu sueño con más fuerza y sigue insistiendo… ¡el que la sigue, la consigue! No dejes las cosas pasar y luego te digas ¡podría haber sido, pero no lo intenté!.

6. Ten presente tus sueños cada día – como si de un amigo fiel se tratara que te acompaña a todos sitios. No es cuestión de obsesionarse pero tampoco de ¡dormirse en los laureles!. Los que insisten, como si trabajaran ¡a pico y pala, a pico y pala! consiguen las cosas.

7. Haz algo cada día para perseguir tus sueños – ¿Qué quieres conseguir un trabajo? No dejes ni un solo día de mandar curriculums, o pensar por ejemplo que podrías hacer tú para autoemplearte… ¿Qué estás sintiendo la necesidad de tener un amor? propicia situaciones, no te rindas por fracasos del pasado, ¿Qué quieres…? Pues ¡A por ello…!

8. No te olvides de tu autoestima – muchas veces dejamos que nuestros sueños no se hagan realidad porque decimos “Yo no voy a ser capaz”, “yo no valgo para esto”, “más hace el que quiere que el que puede”… Ten autoestima, cree, confía en ti y aplícalo para que los sueños que quieres que se hagan realidad.

9. No dejes las cosas en manos de la suerte – los sueños se consiguen trabajando, no esperando a que la suerte llegue a nuestra puerta. Su sueñas y trabajas por tus sueños, tarde o temprano te llegarán, piensa que te llegarán… El optimismo sin duda es un gran aliado de los sueños.

10. No lo quieras todo de golpe – las cosas no se consiguen de la noche a la mañana, sé paciente y perseverante. Son un buen comienzo para que tus sueños se cumplan. ¿Cuál es tu sueño? ¿Qué estás haciendo tú para que se cumpla?

El milagro de soñar va más allá de creer en la suerte o en el destino. Los sueños tienen un origen, una esperanza, y un factor común es que siempre, sin importar de lo que se trate buscan la felicidad compartida, la que perdura en los recuerdos y que se convierte en el primer eslabón de una serie de objetivos por realizar.

Y como leíste anteriormente, los sueños no tienen edad, cualquier momento de la vida es el ideal para planear y para retomar aquellos que tuviste que abandonar por alguna razón, o bien, porque dudaste de ti mismo y decidiste renunciar a ellos.

Por todo esto ¡No dejes de soñar!

Vivir una vida soñada…

… es lo que Dios ha preparado para aquellos que le obedecen.

Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, encontramos que ¡Dios sueña grandes cosas con nosotros!

Los sueños en la Palabra de Dios, son promesas de Dios para nosotros, es algo que no existe pero tiene el potencial de existir. Si el sueño es grande, lo que va a resultar de él es algo grande y si es pequeño, resultará en algo pequeño. ¡Así de simple!

Cuando leyendo la Palabra de Dios, aparece uno de esos grandes sueños de Dios para tu vida, algunos dicen: “No sé, tengo que orar y ayunar” o “No lo siento”. O miran raro y exclaman: “¡Yo no puedo hacer eso!” “¡Esto es imposible!” “¡Yo no tengo palabras, no estoy preparado!” Hay cristianos que toda su vida han estado diciendo, “me tengo que preparar” y se la pasan de instituto en instituto. Saben todo pero cuando quieres ver su trabajo, ¡no han hecho nada!

Los sueños que Dios pone delante de nosotros, no son cosas que se discuten, sino que se hacen; no son de vamos a hablar, vamos a opinar o necesito oír más, sino de hacer, porque los sueños de Dios para nosotros son ¡sueños grandes!.

Cuando Dios pone un sueño en el corazón de una persona, no es para bendecirla a ella sola, sino a muchos. El Señor le dijo a Abraham: “Te bendeciré y serás bendición”; lo que importa no es que yo solamente reciba bendición sino que me transforme en un canal de la bendición de Dios.

Ahora si quieres acompañarme, veamos un poco mas de los sueños de Dios para nosotros:

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