Y tú, ¿sabes cuánto vales?
La persona tiene valor, no precio; las personas tienen valor y las cosas tienen precio. El valor de la persona es absoluto, no relativo. La persona es sujeto y no debe ser tratada como objeto.
Una buena definición del valor de una persona, la tenemos en la web del ministerio de defensa:
“El valor en la persona es el acto de voluntad que lleva a afrontar racionalmente los riesgos y peligros derivados del cumplimiento del deber, superando el instinto de supervivencia.
El valor es inherente al militar, que debe estar preparado para exponerse y hacer frente a los peligros extremos del combate y de cualquier situación de riesgo físico o moral.
El militar tendrá presente que el valor es un principio al que nunca ha de faltar, aunque ello suponga sacrificios y aun la misma vida en el cumplimiento del deber. La valentía obliga a superar los riesgos, peligros y situaciones inesperadas, propias de la confrontación con el adversario”.
Como vemos el valor va relacionado con superar los riesgos y peligros en el camino del cumplimiento del deber que cada uno tenemos delante de nosotros.
Si sabes cuál es tu deber, si reconoces cuales son las luchas que tienes por delante para cumplir ese deber, entonces sabrás cuanto vales.
Esta es una foto donde representaba a un soldado de ficción al cual no se le requiere valor, pero si has estado haciendo la función de un soldado de verdad como yo hace años, entenderás ese concepto de deber, peligros, y valor.
En la Biblia hay una historia real de tres jóvenes muchachos, y aunque ellos no eran soldados, Dios ha hecho llegar esa historia a nosotros para enseñarnos en el día de hoy, que todos podemos ser personas de valor sin importar nuestra edad.
Ven acompáñame y conoce la historia de estos jóvenes, conoceremos de su valor, de sus grandes peligros, de su deber, y como fueron unas de las personas que cambiaron el mundo.
