¿Cuánto vales?

isaias434

Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé;

Isaías 43:4

El sonido del vidrio y de la madera al romperse, sacó de repente a David de su profundo sueño. Cuando sus ojos se aclararon, se dio cuenta de que un auto había penetrado en su habitación al chocar contra la pared. David y su hermano temblaban de miedo cuando un hombre salió de un salto del auto y les informó que los iba a matar a ellos y a su madre. Los muchachos se pusieron de pie de inmediato y el hombre de la pistola se acercó a David de prisa, quien temblaba de pies a cabeza. El intruso apuntó su pistola cargada en la frente de David y le dijo burlonamente: «¡No vales nada!»

El hombre era el papá de David. El muchacho era David Meece, quien luego llegó a ser un músico cristiano de renombre mundial. David recuerda lo que sucedió después de que su papá, quien consumía alcohol y muchas drogas, por poco lo mata. Las palabras que su padre pronunció lo hirieron tanto, que casi ni le importaba si su papá apretaba el gatillo. DIOS intervino ese día, y David no perdió la vida. No volvió a ver a su padre vivo, pero aquellas terribles palabras se quedaron con él como una grabación tocando en su cabeza: “No vales nada”.

David dio conciertos ante miles de fanáticos entusiastas; pero se decía: «¡No vales nada!». David escribió éxito musical tras éxito musical; y su mente le repetía: «¡No vales nada!». David se veía en el espejo; sus ojos expresaban: «¡No vales nada!»

Le tomó mucho tiempo darse cuenta de que su padre terrenal estaba equivocado, y que su Padre Celestial lo amaba y lo valoraba mucho. David llegó a entender plenamente lo que Pablo escribió:«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5:17). Finalmente comprendió que era una creación especial de DIOS. Se acabó lo de «¡No vales nada!» Tenía una nueva esperanza y un futuro brillante. A medida que pasaron los años, David pudo perdonar a su padre en su corazón (su papá murió muchos años antes) y DIOS lo ha sanado de una manera asombrosa.

En nuestra sociedad está muy arraigado el siguiente concepto: “Dime cuánto tienes y te diré cuanto vales”; para muchos el valor de las personas está en sus recursos económicos. Este concepto, influencia a muchos, creando así pocos valiosos y muchos sin valor. Si pensamos en el valor de algún objeto preciado y si podemos darnos cuenta del valor que tiene, éste será reflejado en su precio, dejando en claro que lo que vale mucho, tiene un precio muy alto. Pero el valor de la vida humana no puede compararse a ninguna otra cosa en el mundo.

DIOS estableció nuestro valor cuando nos creó; ÉL nos hizo a cada uno único y lo honramos cuando aceptamos nuestra singularidad. DIOS nos creó con la variedad que necesitamos para cumplir el propósito designado para cada uno. La Palabra de DIOS nos dice en Juan 3:16 “De tal manera, amó DIOS al mundo que ha dado a su único Hijo, para que todo aquel que en El crea, no se pierda mas tenga vida eterna.” DIOS pagó un precio muy alto, entregando a su propio Hijo por nosotros, precio de sangre; y esto nos debe llevar a pensar que el valor que nosotros tenemos para DIOS es muy alto. Este es el real valor de nuestras vidas, y debería ser sólo este concepto el que nos influencie.

¿Y tú? ¿Sientes que no vales nada? Si es así, éste es el tiempo de acercarte a DIOS. En nuestras inseguridades ÉL quiere mostrarnos el camino a seguir, dándonos las respuestas que necesitamos a todas nuestras preguntas. No hay necesidad de que nos sintamos incompetentes al lado de nadie cuando tenemos una relación íntima con Aquel que nos creó.

Independientemente de lo que alguien te haya dicho, Aquel que cuenta —DIOS— te ve como una hermosa nueva creación y seguirá moldeándote para sus buenos propósitos. ÉL se deleita en ti porque te ama. ¡Tú vales mucho!

«EL QUE SE POSTRA ANTE DIOS, PUEDE ESTAR DE PIE ANTE CUALQUIERA».

ORACIÓN: Gracias Señor por las bendiciones que diariamente de me das. La vida, la salud, el trabajo, el amor de mi familia, el cariño de mis amistades, etc., etc. Todo viene de Ti, Señor y Tú me enseñas el camino a seguir. Gracias por las muestras de Tu amor. En el nombre de Cristo, amén.

El valor de un Alma – Billy Graham

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