Dios se hace carne

 juan114

 Y aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros …

Juan 1:14

En Gálatas 4:4 encontramos el preámbulo perfecto para este mensaje, cuando dice: “4:4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos”.
En el cumplimiento del tiempo”. Esta frase nos indica que Dios tiene todo programado y bajo control. Ni un día antes, ni un día después; sino en el día que estaba previsto y planeado por la deidad de Dios, él se encarna en su Hijo Jesús. Es interesante notar cómo el apóstol Juan inicia su evangelio presentando la deidad de Cristo, demostrando su naturaleza divina y eterna con el Padre. Ahora se propone demostrar la naturaleza del Verbo de Dios. Teológicamente, tenemos que entender lo que se ha denominado como la “Unión Hipostática”, que no es más que la unión de dos naturalezas disímiles entre sí, existentes en una sola persona, la persona de Cristo, el verbo encarnado.

Este planteamiento teológico vino como consecuencia de las falsas enseñanzas que surgieron en el siglo I acerca de Jesucristo. Es el Concilio de Calcedonia (451 d.C.) donde se declaró oficialmente esa verdad en una de las
declaraciones más famosas e importantes de la historia de la Iglesia:

Bajo este planteamiento, Juan el evangelista desea declararnos ahora la manera en que el Verbo de Vida se ha encarnado. Veamos, pues, esta enseñanza bajo el bosquejo que sigue a continuación:

+ 1. Su naturaleza humana

I. SU NATURALEZA HUMANA

A. FORMA DE ENCARNACIÓN
1. El texto comienza diciendo: “1:14a Y aquel Verbo fue hecho carne”. Jesús fue encarnado, se hizo carne=Sarx por obra de Dios quien por medio del Espíritu Santo se engendró en María la virgen, como se plantea en Lucas 1:35 y 2:6-7; donde vemos el anuncio a María: “Respondiendo el ángel, le dijo: el Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual, también el santo ser que nacerá, será
llamado Hijo de Dios”.
2. Este texto demuestra que el Verbo, que era Dios, estaba cubierto de carne humana sin dejar sus atributos divinos,
aunque ahora sería un “hombre mortal”, por la obra milagrosa del Espíritu Santo quien actuó en María para hacer este gran milagro jamás visto por hombre alguno, el Verbo tomaba habitación humana para entregar su vida en rescate del
hombre pecador.
3. El anuncio que vemos en Mateo 1:18-25 dado a José el desposado de María, tiene como objetivo que José supiera el
origen de la encarnación; Dios deseaba que José entendiera el milagro realizado en María la virgen (v. 18). El testimonio del ángel lo vemos cuando dice a José: “No temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”.

B. PROPÓSITO DE LA ENCARNACIÓN
1. Juan el evangelista nos asegura que aquel Verbo, que era Dios (1:1), ahora se hace carne y se somete voluntariamente a las miserias y necesidades de la naturaleza humana, dispuesto a padecer en todo igual que aquellos a quienes habría de rescatar.
2. Es el escritor a los Hebreos, quien nos testifica de su propósito principal: “2:14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 2:15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre”. – Hebreos 2:14-15.
3. Otros propósitos colaterales de la encarnación de Jesucristo, y no menos importantes son:
 Darse a conocer al hombre – Juan 1:18.
 Mediar entre Dios y el hombre – 1 Timoteo 2:15.
 Ofrecer sacrificio por el pecado – Hebreos 1:1-10.
 Destruir las obras de Satanás – 1 Juan 3:8.
 Ser cabeza de la iglesia – Colosenses 1:18.
 Sentarse en el trono de David – Lucas 1:30-33.
 Ser ejemplo del hombre perfecto – 1 Pedro 2:2.

C. IDENTIFICACIÓN DE LA ENCARNACIÓN
1. La carne identifica al hombre pecador; y aunque Cristo nunca cometió pecado, fue hecho por nosotros pecado. 2 Corintios 5:21 nos asegura esta verdad cuando el apóstol Pablo dice: “5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.
2. El Hijo de Dios quien es el Logos de Vida, se hizo hombre sin dejar de ser Dios. Por tanto, la Palabra de Dios permanecería para siempre porque ella viviría y permanecería para siempre, es eterna e incorruptible como nos apunta el apóstol Pedro en 1 Pedro 1:23 cuando dice: “1:23 Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”.
3. El apóstol Pablo ahora nos dice en Romanos 8:3 – “8:3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 8:4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”.
4. Además, Jesús identificándose con el hombre padeció de todas las limitaciones humanas como vemos a continuación:
Tuvo hambre – Mateo 4:2.
Tuvo sed – Juan 19:28.
Se cansó – Juan 4:6.
Amó y se compadeció – Mateo 9:36.
Lloró – Juan 11:25.
Fue tentado – Mateo 4:1-11 y Hebreos 4:15, para identificarse con nosotros.

+ 2. Su morada terrenal

SU MORADA TERRENAL
A. HIZO TABERNÁCULO
1. La palabra griega “Eskënoö”, es la que se usa en Juan 1:14, cuando dice: “1:14b y habitó entre nosotros”, lo que lleva nuestra mente al tiempo de Moisés cuando dice la Palabra que Dios había establecido que su pueblo levantara tabernáculo de adoración, para posar con ellos – 2 Corintios 5:1 y Apocalipsis 21:3.
2. Así como el tabernáculo era solamente una morada provisional para Dios poder tener comunión con el hombre, asimismo su morada terrenal sería efímera y pasajera para luego venir en su Espíritu a morar en nuestros corazones permanentemente – Juan 14:16-17.
3. Es precisamente el parecido que tiene la palabra griega “Eskënoö”, con la palabra “Shékinah”, que identificaba
cuando la presencia de Dios reposaba sobre el Arca de la Alianza. Al mencionar la “Shékinah” de Dios estamos hablando
del momento en que éste se posaba sobre el Arca del Pacto y el pueblo sabía que podía venir a adorarle.

B. ESTUVO CON NOSOTROS
1. Cuando el ángel del Señor le dio a José la noticia de la encarnación del Verbo, le dijo que el nombre que le daría a esa criatura sería “Emanuel”, que significa: Dios con nosotros – Mateo 1:23.
2. Esto deja manifiesto que Dios plantaba en la humanidad de Cristo su tienda de campaña en medio de nosotros,
haciéndose nuestro compañero de peregrinación por el desierto de este mundo.
3. Él venía a nacer, trabajar, sufrir y morir por nosotros para poder cubrir la justicia de Dios. Evidentemente que el Hijo de Dios, el Logos de Vida estuvo con nosotros, refiriéndose el apóstol Juan a todos aquellos que estuvieron y fueron testigos de su ministerio y paso por esta tierra.

C. HABITÓ ENTRE NOSOTROS
1. Hemos dicho que la palabra “Eskënoö”, que significa “Habitó entre nosotros” utilizada aquí, es traducida del hebreo en el Antiguo Testamento de la palabra “Katas, kinó”, que significa: “Habitó junto a nosotros” y es traducida en 1 Reyes 8:12 como: “Habitaría en la oscuridad”. Esta es una de las muestras más grandes del amor de Dios, que Dios dejó toda su gloria para venir a habitar entre hombres pecadores y miserables que nos habíamos rebelado contra él.
2. Filipenses 2 nos habla de la “Kenósis” (del vaciarse) de Cristo. Esta obra fue hecha con el propósito de que nosotros pudiésemos conocer su gloria y de donde él dejó de estar para estar con nosotros; para que, así como los judíos tenían que presentarse a la puerta del tabernáculo para buscar bendición, propiciación y perdón como se nos declara en Hebreos 4:16 cuando dice: “4:16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. De igual manera pudiésemos buscar en él esto mismo.
3. Su estadía fue efímera pero contundente, y su obra sería permanente, de hecho, marcó para siempre el calendario de
la humanidad para que todos supiéramos que él no era uno más de aquellos que quisieron plagiarlo a él. Sino que él era verdadero Dios y verdadero Hombre.

+ 3. Su Gloria manifestada

SU GLORIA MANIFESTADA
A. TESTIGOS DE SU GLORIA
1. Juan declara: “1:14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. Esta es una tremenda declaración del apóstol Juan, con la cual nos hace ver, que lo que él vio fue algo impactante para su vida y por lo cual estaba dispuesto a morir.
2. El apóstol Juan se incluye como testigo de esta gloria que fue visible principalmente cuando él, Pedro y Jacobo presenciaron en aquel monte la transfiguración de Jesús; esta fue la culminación de la revelación de la grandeza de la gloria de Cristo como se narra en Mateo17:1-2, haciendo evidente a estos tres discípulos quién era él en gloria.
3. Estas palabras de testimonio no solo fueron escritas en este versículo, sino que fueron declaradas por el apóstol Juan siempre y cuando tuvo oportunidad de hacerlo, como lo vemos y estudiamos en 1 Juan 1:1-4 cuando dice: “1:1 Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida 1:2 (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); 1:3 lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. 1:4 Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido”.

B. EVIDENCIAS DE SU GLORIA
1. Es importante resaltar, antes de entrar en las evidencias, que el apóstol Juan no fue un testigo de segunda, tercera o cuarta mano, sino que fue un testigo presencial de primera mano.
Además de todo fue un testigo fidedigno, de toda confianza.
2. El apóstol Juan no dice que le contaron, sino que nos habla de lo que habían oído, lo que habían visto con sus ojos, lo que habían contemplado, y de lo que palparon sus manos, tocante al Verbo de vida.
3. De igual manera, él testifica que no fue él solo, para que no lo tilden de loco o pensasen que su testimonio no era verdadero, sino que declara que otros muchos también fueron testigos de estas evidencias. Por esto fueron llamados apóstoles, porque:
 Permanecieron con Jesús durante su ministerio.
 Fueron testigos de la resurrección.
 Fueron pioneros al recibir el Espíritu Santo de Dios.

C. CALIDAD DE LA GLORIA PRESENCIADA
1. Ahora, para concluir, el apóstol Juan dice: “1:14 …gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. Esta expresión nos recuerda lo que nos dice el apóstol Pablo concerniente a lo que habitó en Cristo cuando dice en Colosenses 2:9 – “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad”.
2. Es maravilloso ver la claridad con que la Palabra nos manifiesta la obra de Dios en estas declaraciones en las cuales nos quiere hacer ver que cuando el Verbo se hizo carne, Dios manifestó dos cosas importantes:
 Lleno de gracia: la plenitud de la compasión.
 Lleno de verdad: la plenitud del conocimiento.
3. Esa gloria que no pudieron ver los sabios y los entendidos fue revelada a hombres humildes, con corazón dispuesto a recibir la verdad es la que Dios nos quiere dejar ver a través de su revelación para que nosotros tengamos paz y podamos hallar descanso para el alma – Mateo 11:25-30.

CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:
Con esta porción terminamos el epílogo del evangelio de Juan donde nos
ha mostrado:
 El Verbo es Dios.
 El Verbo es eterno.
 El Verbo es el creador de todas las cosas.
 El Verbo es la vida y la luz de los hombres.
Démosle gloria a Dios por tan grandiosa revelación.


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2/8 – Dios en carne – “El Misterio de la Piedad” – Pr. Andres Portes

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