Jesus sentado a la diestra – 1

marcos1619

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

Hebreos 1:3

Hebreos 1:1-3
A. JESUS: LA REVELACION PERFECTA DE DIOS. Hebreos 1:1-2.

1. La revelación por los profetas. Hebreos 1:1.
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

Hebreos es el único libro en toda la Biblia que empieza con la palabra Dios. No sólo empieza con su nombre, sino habla de cómo él se ha revelado a la humanidad a través de los siglos. Desde el principio de esta creación, Dios está presente en ella, y ha hablado de muchas maneras. Tenemos el registro de sus comunicaciones en la Biblia.

En el Antiguo Testamento tenemos muchos ejemplos de cómo Dios se comunicó con los hombres.

Génesis 41:25. Habló con Faraón por medio de sueños.
Génesis18:1-2 y 16. Habló con Abraham habiendo tomado forma humana.
Exodo 3:2-4. Habló con Moisés de en medio de una zarza ardiendo.
Josué 5:13-15. Habló con Josué habiendo tomado forma de un guerrero humano.
Isaías 6:1-3. Habló con Isaías por medio de una visión.
Salmo 4:6-8. Habló con David mientras meditaba sobre su cama.
Nehemías 8:2-3. Habló con los habitantes de Jerusalén por medio de las enseñanzas de Esdras.
Isaías 45:1-2. Habló con el rey Ciro por medio de una profecía escrita doscientos años antes de su nacimiento por el profeta Isaías.
Levítico 5:17-18. Habló con la nación de Israel por medio del ritual de ofrecer un animal en sacrificio por el pecado.
1º de Reyes 8:12-14. Habló con la nación de Israel por medio del rey Salomón.

Pudiéramos alargar la lista, porque de hecho, todo el Antiguo Testamento es el registro de cómo Dios se comunicó con la humanidad de una y otra manera. Sin embargo, los hombres no comprendieron la grandeza de su Dios. No acataron sus palabras, ni vivieron según sus ordenanzas. Se metieron en toda clase de error porque no conocían personalmente a Dios. El pecado intervino en el proceso de comunicación, de modo que el mensaje fue distorsionado en la mente de los que la recibieron. Algunos interpretaron mal la compasión y misericordia de Dios, y pensaron que podían pecar a su gusto (libro de Jueces). Otros se enfocaron en los mandamientos de la ley, y produjeron una sistema de tradiciones imposible de cumplir, todo para tratar de agradar a Dios (los fariseos). Algunos se rebelaron contra lo que percibieron como la rigidez de Dios, y se fueron tras otros dioses que parecían ser más permisivos (adoración a Baal y Asera).
Con todo esto, Dios siempre anhelaba amistad íntima con sus criaturas. Nos había hecho a su imagen para poder comunicarnos con él. ¿Cómo podía superar y quitar la enorme barrera del pecado? Parecía imposible, pero Dios encontró la solución.

2. La revelación por el Hijo. Hebreos 1:2.
en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

Dios mismo entró en nuestro ambiente. Dios Hijo nació como bebé, asistió el escuela de su pueblo, trabajó como carpintero, y dedicó tres años a caminar por su tierra como predicador ambulante. Trabajaba, sudaba, reía, y lloraba. Compartió de lleno la experiencia humana, pero sin pecado. ¿Quién fue este mensaje de amor del corazón del Padre al mundo perdido? Fue Jesús, el eterno Hijo de Dios, el heredero de absolutamente todo, el amado del Padre.
Esta creación fue hecho por las manos tiernas de Jesús. Durante la eternidad, Jesús siempre ha revelado los designios del Padre. El Padre quiso que este universo existiera, y el Hijo lo formó de la nada. El Padre quiso que la creación glorificara a su Hijo. El Hijo la hizo en obediencia y amor al Padre, y el Padre la entregó con tierno amor al Hijo. Cuando el pecado entró en la hermosa creación, el Padre prometió una solución. En el tiempo propicio, envió a su Hijo al mundo para tomar sobre sí mismo toda nuestra maldad y morir por ella. En todo esto, Jesús ha revelado el corazón del Padre. ¿Quieres saber cómo es Dios? Mira a Jesucristo, porque él es la revelación perfecta de la deidad.

B. JESUS: SU OBRA Y GLORIA. Hebreos 1:3.

1. La divinidad de Jesús. Hebreos 1:3a.
el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia,

Jesús es Dios. Hebreos 1:3 lo declara de manera que nadie puede malinterpretar su significado. En la primera parte del versículo dice que Jesús es “el resplandor de la gloria de Dios”. El resplandor de que habla aquí es algo que emite luz, que es en esencia luz, no algo que refleja luz. Piensa en la diferencia entre el sol y la luna. El sol emite luz, porque su naturaleza es radiante. La luna sólo refleja la luz del sol. Ambos resplandecen, pero el sol es portador de luz, mientras la luna no tiene luz en sí misma.
La palabra “gloria” es la misma que se usa en el Antiguo Testamento para referirse a la gloria luminosa que llenaba el Lugar Santísimo dentro del tabernáculo y templo. Esta gloria representaba la presencia de Dios. El versículo dice que Jesús es “el resplandor de la gloria de Dios”, es decir, él es a Dios Padre como los rayos de luz son al sol. No se puede separar el sol de los rayos de luz y energía que salen de él. Son una misma cosa. No podemos acercarnos al sol para tocar e investigarlo, pero conocemos al sol por medio de sus rayos que lleguen a nuestro planeta. De la misma manera, conocemos al Padre por medio de sus “rayos”, es decir, por medio de Jesucristo.

Jesús habló de esto en Juan 9:5 donde dijo: Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. ¿Cómo te ayuda este versículo a entender que Jesús es el resplandor de la gloria de Dios?
Jesús vino al mundo para revelar cómo es Dios. De la misma manera que conocemos el sol por sus rayos de luz, conocemos al Padre por las palabras, acciones, y actitudes del Hijo. Jesús ilumina nuestro pensamiento, revela la realidad, y nos guía a la íntima comunión con Dios.

La frase “la imagen misma de su sustancia” quiere decir literalmente “la representación exacta de lo que es en su esencia o naturaleza”. Jesús dijo: El que me ha visto a mí, ha visto al Padre (Juan 14:9). Esto no quiere decir que son una misma persona, sino que el Padre y el Hijo, (y Espíritu Santo) son de una sola esencia o naturaleza, aunque existen en tres personas.

2. La obra de Jesús en la creación. Hebreos 1:3b.
y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder,

Jesús es nuestro tierno y poderoso Creador. Muchos textos del Nuevo Testamento habla de esto. Vamos a mirar algunos de ellos.

¿Qué te dice cada uno de estos versículos acerca de la obra creadora de Jesús?
Juan 1:3. Jesús es el Creador de todo lo que existe. Su mano desplegó los planetas y soles en el universo. Su mano hizo la piña y el banano. Su mano formó a Adán del polvo de la tierra, y su mano dio vida a los ángeles.
Colosenses 1:16. Todo lo que hay en el cielo y en la tierra fue hecho por Jesús. El creó las cosas materiales: los ríos, las montañas, los árboles y las arañas. También creó las cosas invisibles: los ángeles, las leyes morales, el espíritu humano. Jesús es el autor de todo, y todo pertenece a él. (Claro está que no es el autor del pecado en los ángeles ni en los humanos. Tampoco es el autor de los resultados del pecado: guerras, sufrimiento y muerte.)

Cuando dice que Jesús está sustentando todas las cosas, no debemos imaginarlo con una maleta pesada sobre su hombro. Por la palabra de su poder Jesús hace dos cosas continuamente con relación a lo que ha creado:
• Le da permanencia. Su poder está operando en toda la creación para darle estabilidad. Jesús no hizo todo para luego proceder a otras cosas y olvidar de su creación. Más bien, él mantiene la unión del universo a nivel microscópico, y también a nivel estelar.
• Le da propósito. Jesús es el Alfa y la Omega, el principio y el fin. El está llevando el universo desde su principio hasta su terminación. El hará que esta creación cumpla los propósitos por los cuales fue hecho.

3. La obra redentora de Jesús. Hebreos 1:3c.
habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo,

Garantizar que esta creación cumpliera su propósito no ha sido fácil para Jesús. Su bello mundo se contaminó cuando Satanás, el enemigo egoísta y orgulloso, engañó a nuestros primeros padres. Desde ahí entró la enfermedad, las plagas, el miedo, las guerras, las hambrunas, la crueldad, y la muerte. Ninguna de estas cosas estaba en la creación original de nuestro Dios. Son resultados de la rebelión de Satanás y los hombres que él ha engañado.
El diablo pensó que había ganado su batalla contra Dios cuando introdujo el pecado al mundo, pero Jesús no se sorprendió. El sabía de antemano que el mundo se iba a contaminar, y ya tenía un plan para rescatarlo. Por amor a nosotros, dejó su gloria y se despojó de sus privilegios como Dios, y entró como criatura en el mundo que él mismo había hecho. Sufrió en carne los resultados del pecado de sus amadas criaturas, y murió por el pecado de ellos. De esta manera abrió la puerta para que todos los que quieren tener comunión con Dios, pueden hacerlo.

4. La posición exaltada de Jesús. Hebreos 1:3d.
se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

¿Por qué se sentó Jesús cuando regresó a su hogar en el cielo? ¿Estaba cansado y tenía que descansar? No, Jesús es Dios y ya que está en su cuerpo glorificado, no se cansa física ni emocionalmente como nosotros. El se sentó para simbolizar que su obra de redención estaba completa. No faltaba nada para poder ofrecernos la vida eterna. Pagó la deuda total de nuestra maldad, y así puede ofrecernos el perdón y la vida eterna.
No hay nada más que tenemos que hacer para estar en comunión con él. No tenemos que ganar su favor con buenas obras, con rituales religiosos, ni con sacrificios. Lo único que tenemos que hacer es recibir por la fe a todo lo que él ha hecho a nuestro favor, y pedir que entre en nuestra vida. Claro está que después de pertenecer a Dios, nuestra vida va a cambiar. Empezaremos a odiar el pecado así como él lo odia, y nos nacerá hacer buenas obras para complacerle.
Pensar que tenemos que hacer buenas obras para ganar la salvación es como exigir a un ciego que aprenda a adornar manteles con figuras bordadas para poder recobrar la vista. Antes tiene que ver, y entonces puede aprender a bordar. De la misma manera, tenemos que creer en Jesús y nacer por la fe en la familia de Dios antes de que podemos hacer obras que le agradan.

“Cristado sentado a la diestra del Padre – 1” Pastor Roberto Cambrany

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