Vivir por fe

eljusto

“El justo por su fe vivirá”.

HABACUC 2:4

Dios le dio al profeta Habacuc una verdadera revelación de lo que significa la vida cristiana, lo expresó al escribir:

“El justo por su fe vivirá”. HABACUC 2:4

Es tan simple pero a la vez tan profundo. Significa confiar en Dios incluso sin entender cuál es el destino. El justo no vive por las circunstancias, tampoco por lo que dice la cuenta bancaria, la palabra lo dice claramente: “El justo por su fe vivirá”.

Tal vez puedas pensar: Bueno, ¿y qué pasa si no tengo fe?

Me encanta que en la palabra encontramos respuesta a todas nuestras inquietudes: “Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo”. ROMANOS 10:17, LBLA.

Si no tenías fe hay buenas noticias: !La fe viene! Lo hace solamente cuando empiezas a prestar atención a la palabra de Dios. Debes entender que en cada proceso o situación que tal vez no entiendas, Dios mismo te está llevando a un nivel de madurez en el que puedas decir, sin importar lo que tus ojos naturales de digan: !Si Dios lo dijo, Él lo hará!

Hay tres etapas por las que nuestra fe en Dios debe pasar:

+ LA FE DEBE SER CONFESADA.

+ LA FE DEBE SER TRABAJADA.

+ LA FE DEBE SER PROBADA.

Nuestra fe es primeramente confesada con nuestros labios, es trabajada con nuestra obras y es probada con las tribulaciones. Aunque la Biblia está llena de hombres y mujeres de Dios que vivieron por la fe, hoy solo me quiero enfocar en la vida de tres jóvenes que arriesgaron todo por su fe.

Sus nombres son: Sadrac, Mesac y Abed-nego.

En Daniel 3:16-18 vemos el primer proceso de su fe: “Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”.

+ CONFESARON su fe.

Declararon a una sola voz: “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo, y de tu mano, oh rey, nos librará”. Declararon lo que Dios haría antes de que aconteciera, podemos decir que empezaron a llamar las cosas que no eran como si ya fuesen una realidad.

Cuando confesamos estamos haciendo que las palabras de nuestra boca estén en acuerdo con la palabra escrita de Dios.

Pablo lo declaró en su carta a los Corintios: “Creí, por lo cual hable”. 2 CORINTIOS 4:13.
La palabra lo dice: “De la abundancia del corazón habla la boca”. MATEO 12:3.4 Son en aquellos momentos de prueba e incertidumbre que mi boca habla lo que mi corazón cree.

En el momento de mayor prueba fue que brotó de los labios de estos tres jóvenes en dónde estaba su confianza.

Cuando uno va al doctor, normalmente la primera pregunta que te hace es: “Muéstrame tu lengua”. De la misma forma el diagnóstico de cómo está nuestra fe comienza con nuestra lengua. Si nuestra manera de hablar es continuamente negativa y pesimista, probablemente nuestra fe necesita un trabajo de resurrección.

+ TRABAJARON en su fe.

“Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo”. DANIEL 3:21.

Como lo dijo Santiago: “La fe sin obras es muerta”. SANTIAGO 2:26.

Estos tres jóvenes estaban atados y humanamente había poco que podrían hacer, pero a pesar de estar quietos (físicamente) su fe estaba trabajando. ¿Cuántas veces el dejar que nuestra fe trabaje significa dejar de actuar en nuestras propias fuerzas?

+ Su fe fue PROBADA.

“Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo. Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses”. DANIEL 3:23-25.

El fuego de la prueba no pudo quemar el fuego de Dios en sus corazones. Eso es exactamente lo que sucede cuando en medio de la prueba –en medio de el fuego– ponemos nuestros ojos en Su palabra: ¡el Cuarto Hombre me guiará! La Biblia dice que Jesús es el autor y consumador de nuestra fe. Es decir, Jesús es el Cuarto Hombre que en el momento en que nuestra fe es probada, nos sostiene hasta llegar a la meta.

Jose de Segovia – No nos avergoncemos del Evangelio (Romanos 1:16-17)
Estudio bíblico de Romanos 1:16-17 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
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