¿Te gusta hacer ejercicio?

Cuando se realiza ejercicio de forma intensa y regular, el cuerpo comienza a activar distintas hormonas para regular tu rendimiento, y que sirven como una guía para medir y controlar los periodos de recuperación. Algunas de estas son: hormona antidiurética, hormona de crecimiento, adrenalina y noradrenalina, endorfinas, vasopresina

Pero esto funciona si con ese ejercicio, hay un componente de: firmeza, constancia, obligación, compromiso, exactitud…

¡Sí! efectivamente, estoy hablado de «fidelidad».

La fidelidad, es una actitud que nace de un valor moral y que define a una persona fiel.

Hay 3 tipos de fidelidades:

1-La que tiene inicio y final en esta vida.

2-La que tiene inicio y la aparición de la muerte produce su final.

3-La que tiene inicio pero no tiene final aunque la muerte aparezca.

Nosotros podemos experimentar las dos primeras:

Iniciamos un ejercicio siendo fieles a las indicaciones para recuperar la movilidad de las piernas después de un accidente, eso tiene su inicio y su final

Cuando somos despedidos o cambiamos de trabajo para mejor, esa fidelidad que hemos mantenido hasta ese momento, tiene su inicio y tiene su final.

Quizá donde mejor se entiende el concepto de fidelidad que inicia y acaba con la aparición de la muerte, es en la relación del matrimonio, porque siguiendo la enseñanza de la Biblia, sólo la muerte de uno de los dos, produce el aprobado de Dios a la finalización de esa fidelidad.

Pero cuando hablamos de la fidelidad que tiene su inicio y no tiene final, esa fidelidad solo le corresponde a Dios.

Antes de continuar si te preguntas:

¿Porqué creemos y hablamos siempre de Dios?

¿Porqué Dios es Fiel y Su Fidelidad es eterna?

Te dejo dos canciones que te hablan de esto. primera, segunda

Bueno, siguiendo con estos conceptos: ejercicio y fidelidad, te invito ahora a que hagas un ejercicio de fidelidad durante un mes.

Será un ejercicio corto de oración diaria. ¿Te atreves?

Mi esposa era una mujer con grandes cualidades, pero lo que más la definía es que era una mujer con una fidelidad plena en un ejercicio de oración diaria, donde la aparición de la muerte, terminó esa fidelidad.

Yo creo que ningún día faltó a su cita, y vivió días muy malos de todo tipo, pues aun estando en estado de coma, ella levantaba los brazos al cielo y la enfermera que tenía asignada en la UCI, nos decía que ella estaba orando, que no lo entendía pero que estaba segura que era lo que estaba haciendo cuando levantaba los brazos, porque no había posibilidad que en el estado en que estaba por propia iniciativa tuviera control de los brazos ni fuerza para levantarlos. Luego ella cuando salía del coma no recordaba nada, pero eso pasó todas las veces que entraba en coma y era el comentario de la UCI.

Mi mujer decía que cada día tenía su propio afán y que solo la oración podría hacer que ese afán fuera más llevadero.

Pero dejando ya los recuerdos, como te decía, te invito en estos 30 días siguientes, a un periodo corto de fidelidad en un ejercicio de oración, y te doy parte del modelo que tenía mi mujer para que lo sigas.

Te costará, quizás quieras dejarlo, quizá te vengas dudas si será efectivo. Pero sigue, no lo dejes, llega hasta el final y si aun así tienes dudas, te dejo un segundo ejercicio con la película al final, que te animará a continuar.

¿Hacemos?, ¿Entras conmigo?, pues pulsa en el enlace

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