“¡…tres… dos…uno…cero!”

Cuando contamos de esta forma, estamos contado hacia atrás, estamos creando una cuenta regresiva.

Una cuenta atrás o cuenta regresiva es una secuencia de un periodo que procede a un suceso cuya realización tiene fecha conocida, y ese es el tiempo que queda antes de que ocurra ese acontecimiento importante o significativo.

En nuestra vida, muchas veces hemos contado hacia atrás porque esperábamos un acontecimiento futuro, y eso lo hacíamos aún sin tener asegurado ese acontecimiento, y de la misma forma también algunos de esos acontecimientos futuros nunca llegaron a cumplirse.

Una cuenta atrás o una cuenta regresiva es un concepto abstracto y por ese motivo hay personas que les cuesta mucho entenderlo, por ejemplo aquellos que tienen TDAH o síndrome de DOWN, porque para ellos el control y la gestión del tiempo con sus acontecimientos presentes, los comprenden de forma diferente y por eso que no pueden emplearlos en previsiones temporales futuras, pero con ejercicios prácticos esas dificultades se pueden minimizar.

“¡…tres… dos…uno…cero!” Si empezamos a contar a partir de uno, no sabremos cuándo terminar. Pero si empezamos desde diez hacia atrás, todos sabrán que la cuenta acabará en cero. Eso da un dramatismo inusitado y un aumento del suspense a la situación que viene después del cero.”

En nuestro día a día aplicamos la cuenta atrás como algo natural, algunas veces ponemos un calendario donde está señalado un día en concreto y vamos restando, por ejemplo: para la llegada del ser amado, para el momento de la boda, para el nacimiento de nuestro hijo, etc)

La cuenta atrás es también un efecto, un mecanismo cotidiano que genera en nosotros niveles de ansiedad muy altos, cuando nos encontramos en alguna situación, que aunque no siempre sabemos la razón, nos causa esa ansiedad. ¿Te ha pasado en algún momento?, los más corrientes son aquellos que tienen que ver con nuestra salud, nuestro trabajo, nuestra relación familia, etc. estas situaciones pueden verse impregnadas de impaciencia, con la intensidad y la ilusión que puede haber en ellas, pero también de la necesidad de tener ya lo que uno quiere.

Cuanto más cerca sentimos que estamos del cero en la cuenta atrás, más inquietud aparece interiormente, un ejemplo cotidiano que recreamos en una de mis figuraciones, un trabajador que solo tiene 45 minutos para comer en su trabajo: “10, ya llevamos media hora y aún no han servido el segundo plato… 7, no sé si me dará tiempo a tomar un postre, me queda nada para tener que ir a trabajar… 3, he pedido el postre pero a los de al lado se lo han traído y a mí no… 1, si no viene en un minuto pago y me voy…”

La cuenta atrás es un estrategia que se utiliza frecuentemente con los niños, pero que también podemos aplicarla con nosotros, convirtiendo el día en una carrera muchas veces sin necesidad. Lo que está detrás es el deseo de llegar a todo, calcular lo que nos da tiempo a hacer y resolver lo que nos lo impida. El problema es que con frecuencia el resultado es el malestar. El querer hacer siempre valoraciones sobre el tiempo que nos falta para acabar o conseguir algo, causa ansiedad y de manera muy potente.

Parar esta tendencia a crear una cuenta atrás es fundamental para poder estar calmados en el día a día, aunque es difícil que simplemente porque nos los digamos, seamos capaces de dejar de presionarnos con el tiempo. Antes es necesario saber dónde están nuestros límites, es decir hasta dónde llega nuestra capacidad para hacer cosas en un mismo tiempo. Para ello también hay estrategias que son fundamentales como hacer predicciones realistas y saber hacer renuncias. Pero siempre la ayuda de un profesional es lo más aconsejable.

“¡…tres… dos…uno…cero!”

Lo vemos también de una forma muy amplia y detallada en la Palabra de Dios. Jesús lo usó cuando hablaba y enseñaba a sus discípulos, anunciando el tiempo que le quedaba para su muerte, para su resurrección, para su ascensión a los cielos, y les habló a sus discípulos de la venida del Consolador, el Espíritu Santo a sus vidas.

Y no importa si ellos entendían bien todo ello, porque los acontecimientos de Dios se cumplieron como estaban escritos.

En la Palabra de Dios hay muchos ejemplos de cuentas atrás, unos acontecimientos ya cumplidos, pero otros acontecimientos futuros por cumplirse, porque el calendario y el reloj de Dios los anuncia como seguros, y sin duda los que quedan por cumplirse, también se cumplirán, independientemente si lo creemos o no lo creemos.

“¡…tres… dos…uno…cero!

Tiene que ver con nosotros y con este día presente de una manera muy personal y hemos de estar preparados para cuando la cuenta regresiva llegue a cero, por eso es necesario acudir ahora a prepararnos a la Palabra de Dios.

Scroll al inicio