“Cuando el sufrimiento te transforma”
A veces, la vida duele… y a veces sacude tan fuerte que parece difícil volver a levantarse. Y es que cuando vivimos un suceso doloroso somos de alguna manera empujados a intensos procesos emocionales. Unos procesos en los que hemos entrado por la propia inercia de la realidad, pero para los que, si queremos salir de ellos, vamos a necesitar mucha fuerza. De otra forma, será la amargura y el dolor los que nos consuman.
Seguir adelante sin haber resuelto nuestros nudos emocionales y heridas vitales, o con exceso de equipaje, o sin mirar atrás, no es una buena opción. No cuando la tristeza pesa en exceso y arrastramos con nosotros el dolor de tantas batallas con heridas.
Es muy común, por ejemplo, que tras haber pasado por un mal momento alguien nos diga aquello de “hay que seguir adelante”. Sin embargo, ¿Cómo hacerlo cuando hay en nuestro interior tantos pesos y angustias emocionales? Tenemos claro que debemos mirar hacia delante, o volver a empezar, pero no siempre es fácil generar ese avance o inicio real.
Asimismo, hay que tomar conciencia de un detalle: si hay tristeza o dolor de una pérdida, estas coas no desaparecen. Nadie puede borrar ese tipo de sentimientos. Debemos crear un espacio en nuestro interior y aprender a convivir con ello. Tengo que aceptar lo que siento, entenderlo, manejarlo, sanarlo y permitirme una nueva oportunidad.
Porque el dolor tiene raíces profundas y no podemos arrancarnos -así como así- para trasladarnos a otro espacio, a otro lugar haciendo borrón y cuenta nueva.
Debemos ser capaces hacer un alto en el camino para para sanar, recomponernos e incluso reinventarnos partiendo de lo que somos, de lo vivido y lo aprendido. Ese proceso puede llevar tiempo, pero tras ello, nos daremos la oportunidad de empezar de nuevo del mejor modo.
Si estás decidido a volver a empezar, te dejo algunos pasos necesarios para llevar a cabo en ese nuevo proceso.
1. Conócete – Saber cuáles son tus deseos, cuáles son las cualidades que posees y cuál es la dirección que quiere seguir.
2. Encuentra un propósito en tu vida – Tener un objetivo vital es clave porque nos mantiene motivados: es la fuerza que nos ayuda a movernos y que vertebra nuestro día a día.
3. Hazlo por ti – Porque muchas veces pensamos que queremos cambiar, pero es la opinión de los demás la que nos influye de tal manera que creemos que aquello que nos imponen es lo que nosotros queremos.
4. Ábrete al cambio – Abrirse al cambio significa estar dispuestos a transformarnos y a perseguir las metas a través de una cierta cantidad de esfuerzo.
5. No temas a la incertidumbre – No saber qué nos espera al cambiar puede producir temor si no tenemos suficiente confianza en nosotros mismos o si visualizamos únicamente las consecuencias negativas de la transformación.
6. Sé consciente de que pueden darse altibajos – Aceptar que podemos fallar también es positivo. Eso no quiere decir que debamos rendirnos si las cosas no salen como deseamos, sino que debemos estar preparados para superarnos y levantarnos lo antes posible después de una caída.
7. No te compares con nadie más – Eres tú quien dice «quiero cambiar mi vida», no otra persona sujeta a un contexto muy distinto al tuyo. Por eso no debes compararte con los demás, sino seguir fiel a ti y a tus deseos y luchar con todas tus fuerzas.
8. Piensa en la recompensa – Visualiza la recompensa o las consecuencias positivas de lograr el cambio. Sin embargo, conviene no olvidar que el proceso de transformación es en sí mismo un premio.
9. Quiérete a ti mismo/a – También es importante que no seas muy duro contigo y aceptes que las cosas pueden no salir tal y como lo planeaste. Eso sí, puedes rectificar y aprender de los fracasos. Si tú no tienes empatía contigo, ¿quién la tendrá?
10. Responsabilízate – Es la habilidad de dar respuesta a los eventos que ocurren a nuestro alrededor con la suficiente capacidad de autoliderazgo, lo que permite superar las adversidades. Debes tener claro que tú eres la persona responsable de tus decisiones.
11. No pierdas de vista el presente – Está bien tener en mente el cambio, pero para conseguir cambiar hay que trabajar diariamente y no olvidarse de donde uno se encuentra en el día a día.
12. Aprende a gestionar las emociones – Ser consciente de nuestras emociones y aprender a gestionarlas es un factor determinante en la transformación personal.
Como conclusión, el sufrimiento te transforma, te cambia para que aprendas a tomar decisiones, aceptar compromisos y aceptar la idea de que es mejor desprendernos de ciertos elementos de nuestro día a día.
“Cuando el sufrimiento te transforma”
Cuando acudimos a la Palabra de Dios, vemos que todas las personas pasan por sufrimientos, tanto aquellos que creen como aquellos que rechazan a Jesús, porque el sufrimiento como el sol y la lluvia, aparece y alcanza a todos por igual.
Y mientras aquellos que no creen siguen haciendo grandes esfuerzos por salir de esos sufrimientos y transformar sus vidas.
Aquellos que creen, dejan ese sufrimiento en las manos de Dios, y ÉL se compromete a transformar su vida, y los que creen experimentan ese cambio como algo seguro y fiable.
Jesús mismo sufrió un sufrimiento mucho mayor que el nuestro, pero Él lo hizo porque cargó en su cuerpo todos nuestros pecados, y por ese acto, recibió de Su Padre el castigo que nosotros merecíamos.
Por el sufrimiento de Jesús, hoy los que creemos tenemos una vida transformada.
Si quieres acompañarme, veamos en la Palabra de Dios, lo que le pasó a una familia cuando pensaron que Dios les abandonó en un momento de grande sufrimiento.
