“Mi conducta habla de mí”

Se entiende o se define como conducta al conjunto de acciones visibles o invisibles (Hablar, reír, llorar, leer, comer, sentarnos, corred, pensar, imaginar, soñar, dudar o sentir … ) que realizamos diariamente, y que es la expresión de nuestro comportamiento en un entorno, situación o contexto determinado.

En este sentido podemos encontrar una gran cantidad de posibles clasificaciones de tipos de conducta, en base a criterios muy diversos. Veamos algunas de ellas:

1. Conducta innata o heredada – Las conductas innatas o reflejas son de las primeras que realizamos en nuestra vida, y se caracterizan por ser aquellas que aparecen de manera natural y derivada de nuestra genética, sin que nadie nos las haya enseñado antes.

2. Conducta adquirida o aprendida – Es todo aquel tipo de acción que no surge de manera natural si no que es aprendida a lo largo de la vida.

3. Conducta observable/manifiesta – La que se puede ver a simple vista desde el exterior. Se trata de comportamientos que llevamos a cabo y que implican algún tipo de movimiento por nuestra parte en relación con el medio que nos rodea.

4. Conducta latente/encubierta – Son los actos o comportamientos que no pueden apreciarse a simple vista desde el exterior, pero no dejan de ser actos que llevamos a cabo. Se trata de las conocidas como conductas encubiertas.

5. Conductas voluntarias – Son todas aquellas que realizamos de manera consciente y de manera acorde a nuestra voluntad.

6. Conductas involuntarias/reflejas – Son todas aquellas que realizamos de manera no intencional.

7. Conductas adaptativas –Las que al realizarlas, nos adaptamos al medio que nos rodea como una ventaja para facilitar vuestra supervivencia y nuestro bienestar.

8. Conductas desadaptativas – Las que dificultan adaptarnos al medio y nos generan malestar.

9. Conductas apetitivas – Las que realizamos para aproximarnos a un objetivo determinado, que nos motiva a actuar.

10. Conductas agresivas o dominantes – Las que se realizan para obtener un beneficio propio, poniéndose delante del bienestar de los demás.

11. Conductas asertivas – las que tienen un equilibrio entre la agresiva y la pasiva: aquí defendemos lo nuestro, teniendo en cuenta a los demás.

Quizá alguna vez nos hemos planteado que aunque nuestro comportamiento no es malo, si nos gustaría modificar o eliminar para favorecer nuestro crecimiento personal o profesional: ¿De qué modo podemos hacerlo?. La respuesta en trabajar esa partes que deseas a partir de ahora mismo para modificarlos o eliminarlos, como por ejemplo:

– Mejorar tu forma de andar.

– Tu forma de hablar y comunicarte (aumentando la asertividad, empatía).

– Tu forma de comer.

– Tu concentración.

– Etc, etc.

Cuando visualizas una y otra vez mentalmente una realidad futura deseada, tu cerebro reacciona como si ya la hubiera vivido y la sientes emocionalmente, y tu cuerpo va cambiando como si ya fuera una experiencia, no te detengas porque ¡estás en el camino del cambio y de conseguir tu objetivo!

“Mi conducta habla de mí”

Si vamos a la Palabra de Dios, hay un enseñanza muy grande y al mismo tiempo muy detallada, porque entra en todos los aspectos de la persona.

Quiero que veas un ejemplo de qué forma la Palabra de Dios habla y enseña a tres tipos de personas en concreto, donde seguro te sentirás identificado. A los hombres como padres y esposos, a las mujeres como madres y esposas, y a los jóvenes como hijos.

Ahora si te interesa, acompáñame.

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