“Y llegamos a la hora de dormir”
Llega la noche y tú eres todo un búho mientras que tu media naranja está muy cansada y se va a dormir. ¿Afecta esto a tu relación amorosa?
Cuando tienes una relación amorosa estable a veces la convivencia se vuelve un desastre. Compaginar los horarios laborales, el ocio, los niños, el gimnasio, las visitas familiares y todas las actividades rutinarias es difícil y puede hacer mella en cualquier pareja.
Y esto da lugar que a la hora de dormir es posiblemente uno de ellos están hiperactivo y con ganas de hacer cosas con su media naranja, mientras el otro lo único que quiere es descansar. ¿Eres el que se queda solo viendo la tele o el que se va a la cama?. Si este es vuestro caso y estéis en una u otra posición, tenéis los horarios descompensados y ninguno de los, seguramente, dé su brazo a torcer.
Algunas personas son noctámbulas y prosperan por la noche y existen las que son alondras matutinas, más enérgicas a primera hora. Así éramos nosotros, yo prospero más por la noche, mientras que mi esposa era una alondra matutina. Aunque también nos gustaba irnos a la cama juntos porque como cualquier relación en el matrimonio, nos encantaba quedarnos dormidos en un abrazo, pues nos resultaba físicamente muy reconfortable.
Esas preferencias son las que más determinan los patrones de sueño compartido, también conocidos como modelos diádicos. La sincronización puede tener un impacto significativo en la relación, pero a diferencia de los supuestos comunes, estos efectos pueden ser tanto negativos como positivos y, a menudo, son una combinación de los dos.
Dejando a un lado los problemas de afecto, para muchos matrimonios dormir separados es la norma y no refleja el estado de su relación. Además de las preferencias circadianas de cada uno, los hábitos de sueño a menudo son solo eso, rutinas que desarrollamos por una variedad de razones diferentes. Este es un testimonio de un matrimonio:
«Mi marido y yo dormimos separados desde hace años. Al principio me pareció una traición. Es cierto que tengo una máquina puesta por la apnea del sueño y tengo piernas inquietas, pero en mi cabeza no concebía no estar en la misma cama. Después lo entendí, el ruido y mis movimientos tampoco le dejaban descansar a él. Ahora lo pienso y me resulta egoísta haberme enfadado por aquello, pero dormir bien es primordial para todo. Hasta el humor se resiente», añade. Y es que descansar en colchones diferentes tiene beneficios: puedes valorar el tiempo que pasas solo mientras el otro sueña, si tienes niños puedes rotar las horas de dormir, el mero hecho de un sueño reparador…
En los hábitos de sueño debes valorar cómo afecta a tu relación y discutir formas para abordar cualquier problema que pueda surgir en cualquier acontecimiento antes, durante y después de dormir (lado de la cama, relajarse antes, hora de acostarse, tiempo de descanso, temas de conversación en la cama, tipos de posturas… etc) .
Ahora si te parece vamos a dar un pequeño repaso a alguno de estos apartados:
Mi esposa y yo veníamos de dormir en camas individuales y cuando nos casamos nos vimos delante de una cama de matrimonio y tuvimos que elegir el lado en dónde queríamos dormir. Fue una decisión muy rápida, no por el lado, sino por la funcionalidad que queríamos darle a ese lado, y aquello marcó una norma y una costumbre. Aunque ya mi mujer murió, y ahora que nadie nos escucha, yo alguna vez me pongo en su lado a dormir, jajaja.
Nosotros llegábamos a la noche con mucha actividad durante el día, lo que hacía que relajarnos antes de dormir no resultaba fácil algunas veces, por ese motivo mi esposa tenía una rutina que le ayudaba mucho (una ducha, preparar la ropa para el día siguiente, repasar el material de clase del día siguiente que no le faltara nada, apagar el móvil, escribir y leer un poco). Yo en algunas cosas coincido pero también tengo otras diferentes. La finalidad es que el inicio del sueño sea lo menos estresante posible y así tengamos un sueño reparador.
Como he dicho antes, algunas veces solíamos acostarnos a la misma hora los dos, y las veces que no era así, intentábamos que no fuera muy distanciado para no pillar al otro ya dormido.
Con el tiempo de descanso al tener actividades de trabajo al día siguiente condiciona mucho el estar cinco minutos más, pero los días que no había trabajo y que aún no teníamos hijos, esos días sí que solíamos alargar el tiempo de descanso bastante, y lo notábamos.
Estando en la cama solíamos hablar de todo: “Proyectos, sueños y planes juntos e individuales a medio-largo plazo”, “Angustias, nervios e inseguridades”, “De la familia, amistades y conocidos”, “De nuestra relación”. Con el paso del tiempo y por experiencia tuvimos que aprender a evitar conversaciones difíciles, desafiantes o que nos fueran llevando a un estado de estrés en ese momento.
Lo más curioso durante el tiempo que pasamos durmiendo son las posturas que llegamos a poner, y es interesante porque también en ese acto del cual no somos conscientes, nuestro cuerpo habla de nosotros y nuestra relación con mucha fuerza. Nosotros a igual que vosotros, teníamos posturas en las que nos sentíamos más a gusto y cómodos para dormir. Que te parece si repasamos algunas, quizá te sorprendas.
– Pareja que duerme de espaldas – reflejan que respetan su espacio individual, pero sin perder el contacto. Son dinámicas, manejan su vida de forma independiente pero su relación es estable y saludable.
– De espaldas y separados – es una alerta de que algo anda mal en la relación. Es una necesidad a mantener distancia y el deseo de tener mayor libertad en la vida de ambos. La falta de contacto entre los cuerpos en direcciones opuestas puede indicar que hubo una fuerte disputa o que uno de los dos busca total independencia.
– De frente hacia el otro, sin tocarse – es signo de querer intimidad y de que existe el deseo de ver a la pareja. Cada uno sabe respetar sus momentos de intimidad, pero tienen una conexión que les impide distanciarse. Por lo general, este tipo de parejas asume más fácil la rutina y los problemas diarios.
– Entrelazados – esta posición es señal de deseo y de una pasión muy fuerte. Es muy común cuando la relación está empezando y, por lo general, ocurre cuando ambos se quedan dormidos después de tener intimidad. También es posible que la pareja que acostumbre esta posición sufra de celos.
– De cucharita – la persona que suele abrazar tiende a guiar y proteger a la otra persona. La pareja se siente cómoda y segura a su lado y es posible que cuando no la abrace mientras duerme se sienta desprotegido. Es una posición que refleja la armonía perfecta entre la pareja. Sin embargo, en ocasiones puede indicar que hay cierta inseguridad en la relación.
– Abrazados – en el lenguaje corporal esta posición refleja compromiso, amor y cariño entre la pareja. En general refleja que las cosas están muy bien y la vida sexual es excelente. Dormir con la cabeza sobre el hombro de la otra persona es un indicio de que la persona se siente bastante segura de su pareja.
– El espacioso y la reducida – esta no es una posición buena para la pareja, ya que la persona que ocupa más en la cama no demuestra afecto por su pareja. Incluso esta posición refleja que la relación pasa por un momento difícil, en la que la persona que ocupa menos espacio sufre baja autoestima e inseguridad, mientras que la que ocupa más aún cree que la relación es exitosa.
– Pareja que duerme con los pies entrelazados – refleja que ambos se aman, pero hay que prestarle más atención a la relación. Es una combinación entre amor, pasión y diferencias en la relación. El hecho de dormir con los pies entrelazados es símbolo de compromiso con el otro y la complicidad entre pareja.
La manera en que dormís como matrimonio juntos, revela detalles ocultos del vínculo que mantenéis. Además, se puede llegar a conocer la conexión que mantenéis como pareja.
¿Cómo duermes con tu pareja? Fíjate muy bien y analiza por qué lo haces así. Ahora ya tienes algunas claves para entenderlo.
“Y llegamos a la hora de dormir”
Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, también encontramos que el tiempo de descanso es importante. Dios después de haber creado los cielos y la tierra, nos dice que en el séptimo día descansó.
Dios también impuso en Su Ley que el hombre descansara un día. Éxodo 34:21 “Seis días trabajarás, mas en el séptimo día descansarás; aun en la arada y en la siega, descansarás”.
Así mismo la tierra tenía que descansar, Levítico 25:4 “Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña.”
Cuando nos acercamos al Nuevo Testamento y vemos al Señor Jesús, también le vemos descansando. Mateo 4:37-38 “Pero se levantó una gran tempestad con vientos, y de tal manera las olas azotaban la barca, que ésta estaba por inundarse. 38 Jesús estaba en la popa, y dormía sobre una almohada. Lo despertaron y le dijeron: «¡Maestro! ¿Acaso no te importa que estamos por naufragar?”
Lo que vemos en este último versículo es que tormentas en nuestras vidas y en nuestros matrimonios vendrán, porque así lo enseñó el Señor Jesús: Juan 16:33 “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”
Pero a nuestro lado tenemos a ese Dios que en medio de esas tormentas está durmiendo, a quien podemos acudir, quien va a estar por nosotros, y quien va a calmar esa tormenta dándonos la paz que necesitamos y que viene de Él.
