Veo Veo ¿Qué ves?
Hace varios años en la Universidad, montaron un laberinto muy especial, donde los niños entre 10 y 14 años y los adolescentes tenían que recorrerlo, y el propósito era enseñarles a ser más tolerantes.
En el laberinto se pusieron diferentes soportes: espejos, imágenes, juegos y actividades que estimulaban el trabajo en pareja. Las reglas era sencillas: cada participante recibe a la entrada un pasaporte. Sobre el papel tienen que dar respuesta a una serie de preguntas que se les va planteando a lo largo del laberinto y en el taller final.
El laberinto comienza con un espejo de color rojo donde se tienen que mirar. Luego en el azul, después van al amarillo, también al verde. Este inicio del laberinto de colores encierra una moraleja.
Uno de los chavales, un alumno de 12 años, explica la enseñanza: «Tú te miras, te ves de distinto color, pero eres siempre el mismo. Eso es; todo el mundo es igual, aunque sea de distinto color». Premio.
Seguimos en el laberinto y nos dirigimos a un túnel, donde encontramos un circuito de juegos para que pequeños y adolescentes tomen conciencia de que existen unos valores «que configuran el respeto por los derechos humanos y las peculiaridades y diferencias de los demás».
Cuando llegamos al túnel, un niño se coloca en la boca del túnel y otro en la otra. Uno pregunta: «Todas las pelotas son redondas, ¿verdadero o falso? La voz de su compañero, al otro lado, contesta: «Verdadero». «Has fallado, chaval», replica el amigo. «Las pelotas de rugby no son redondas».
Este juego, demuestra que lo que es verdadero para una persona no tiene por qué serlo para otra. «Es importante hacer preguntas, puesto que aquellos que saben hacer preguntas están preparados para respetar y tomar en serio a los demás tanto como a sí mismos».
A lo largo del laberinto hay carteles para diferenciar entre un hecho y una opinión. Así, tenemos un cartel que dice: «Los plátanos son amarillos»; esto es un hecho. «Los plátanos son riquísimos»; ésta es una opinión. Una alumna de 12 años, capta rápidamente la diferencia: «Lo que opinamos no es siempre verdad, pero los hechos siempre son verdad». Premio.
En el laberinto también hay paneles que dibujan historias, con el objetivo es intentar liberar a los visitantes de molestos prejuicios del tipo de «las mujeres no saben conducir; o los que viven en los pueblos son unos paletos».
Una avispada chica de 12 años, se entretiene en un panel que dibuja una historieta: un balón se estrella en un escaparate, enfrente hay unos niños. Todo el mundo piensa que han sido los niños. Pero no es así. La respuesta se oculta en otro dibujo, que muestra a una persona mayor dando una patada al balón. Rápida en reflejos, esta chica saca en limpio: «No todo es lo que parece». Y es que las apariencias engañan. Premio.
Hay más soportes a lo largo del laberinto, pero creo que ya tienes la idea si quieres montar el tuyo propio.
Veo Veo ¿Qué ves?
Cuando vamos a la Palabra de Dios, también encontramos un laberinto muy especial, donde todos, niños, adolescentes y adultos, somos invitados a recorrerlo. La entrada a ese laberinto comienza en el libro de Génesis y termina en el libro de Apocalipsis, aunque puedes añadirte en cualquier punto del camino.
El deseo de Dios es que hagas el recorrido del laberinto participando: leyendo, escuchando, meditando y aplicando a tu vida lo que te vaya pidiendo la Palabra de Dios.
Dios mismo estará mirando cada uno de tus pasos y te ayudará abriendo tu entendimiento en las dudas o dificultades que vayan apareciendo.
Así como en el laberinto anterior el propósito era enseñar a los niños y jóvenes a ser más tolerantes, en este otro laberinto a lo largo de la Palabra de Dios es que conozcamos a Jesús de Nazaret y conociéndole y creyendo el ÉL tengamos perdón de pecados y vida eterna.
Jesús después de resucitar le dijo a sus discípulos que ya estaban en ese camino y tenían algunas dudas, en Lucas 24:45-47
“Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.”
Ahora te invito a ver como nos ve Dios en ese camino que algunos ya comenzamos.
