¿A dónde vas?

juan814

Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy

Juan 8:14

Una de las cosas con la que más lucha el ser humano es con la identidad, y ésta, en cada uno de nosotros, tiene que ver con tres preguntas que debemos respondernos. ¡Quien sepa contestarlas sabe perfectamente cuál es su identidad!

Las interrogantes son: ¿Quién soy? Piénsalo bien porque la gente está muy confundida a la hora de responder, no muchos logran contestarla o lo hacen mal, pero si sabes responderla entonces estás bien orientado respecto de tu identidad. Saber quien soy es esencial para conocer cuál es mi identidad.

La segunda interrogante es: ¿De dónde vengo? Esto tiene que ver con el origen, con mi pasado. Si se de dónde vengo, entonces tengo una identidad bien definida.

Y la tercera interrogante es: ¿A dónde voy? Y se refiere al futuro, tiene que ver con mi destino. ¿Conozco mi destino? ¿Se bien a dónde voy?

Quien conteste a estas tres preguntas está perfectamente ubicado en la vida, sabe para qué existe, sabe para qué ha venido al mundo y lo que tiene que hacer. Algunos eligen una profesión y al tiempo se dan cuenta que no era la que realmente querían. Otros trabajan sólo porque quieren ganar dinero pero no se sienten bien donde están y qué feo es trabajar sólo por el hecho de ganar dinero pero no sentirse feliz con lo que hace.

Estuve en contacto con un hermano que trabaja como carnicero en una cadena de supermercados importante en nuestro país, quien me dijo: “Gracias a Tienda Inglesa y a don Henderson yo tengo una profesión”. Cuando tenemos algún evento en Beraca y decidimos hacer asado, él se aparece con una serie de cuchillos especiales que usan los carniceros. Entró en el supermercado para hacer tareas de limpieza, pero lo pusieron a trabajar en la sección carnes y terminó siendo carnicero. ¡Está feliz con lo que hace y sirve a Dios con su profesión! Lo veo tan satisfecho y pienso: ¡Qué lindo es encontrar gente feliz con lo que hace! Imagínate encontrarte con un médico que ejerce la profesión sólo por ganar dinero. ¡Qué triste un médico que no es feliz por el hecho de sanar a la gente sino que usa lo que sabe para llenar sus bolsillos!

¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Yo estoy haciendo lo que debo hacer o lo que sale en el momento? Estas preguntas son sumamente importantes y quienes no las saben responder son personas que van por la vida frustradas, inseguras y sin dirección.

LA IDENTIDAD VIRTUAL Vs. LA REAL

Leemos en San Juan 8:14: “14Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy”. Jesús era una persona consciente de dónde venía y a dónde iba.

Leemos también en Mateo 16:17: “17Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”. Este pasaje bíblico nos muestra que Jesús sabía bien quién era, ¿por qué? Porque mientras mantenía una charla con sus discípulos les preguntó quién decía la gente que era él, entonces los discípulos le respondieron que algunas personas señalaban que era Jeremías, otros que era Juan el Bautista, otros pensaban que era Elías. Y el Señor les pregunta: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” “16Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16). Entonces Jesús le dijo: “Bienaventurado eres Pedro porque este conocimiento no te vino de la opinión de la gente sino que es revelación de mi Padre que está en los cielos”. Jesús sabía bien que Él era el Hijo del Dios viviente tal como lo dijo Pedro. Si le preguntas a Jesús quién es, Él te responderá: “Yo soy el Cristo, el hijo del Dios viviente. ¡Yo sé bien quién soy!”

Quién sabe quién es, sabe a qué ha venido al mundo, qué tiene que hacer y cuál es su objetivo en la vida. ¡Es importante que conozcas tu identidad! Pero, hay una identidad que tiene que ver con lo que yo pienso que soy, con lo que mis padres o la gente piensan que soy, y yo la llamo identidad virtual.

El rey Saúl queriendo que David fuera asesinado por los enemigos le ofreció que fuera su yerno. David no tenía una opinión o una identidad bien clara acerca de quién era él, entonces le respondió a Saúl: “… ¿Quién soy yo, o qué es mi vida, o la familia de mi padre en Israel, para que yo sea yerno del rey?” (1ª Samuel 18:18). David tenía una visión u opinión acerca de sí mismo que lo limitaba; se preguntaba quién era él y la familia de su padre para que fuera yerno del rey. En otras palabras señalaba: “¡Yo no soy nadie!”

Lo que tú piensas acerca de ti mismo, limita lo que puedes llegar a hacer o lograr; a esto yo le llamo identidad virtual. David tenía un concepto muy pobre de quién era él. Lo que yo pienso que soy puede limitar las posibilidades de lo que yo debo y puedo hacer. Fíjate que Dios tenía otro concepto de David, su padre también tenía un concepto de él pero era muy mezquino. Recordemos cuando Samuel fue enviado por Dios para ungir como rey de Israel a uno de los hijos de Isaí. El profeta mandó que traigan a todos los hijos, entonces, Isaí mandó llamar a todos menos a David porque como era el más chico y cuidaba ovejas, lo consideraba menos importante. Pero pasaron uno por uno los hijos que se habían presentado delante de Samuel y el profeta dijo que ninguno de ellos era el que Dios le había marcado, entonces preguntó si no había algún hijo más por lo que Isaí contestó que le quedaba uno. El profeta mandó a buscarlo y decidió que no iban a comer hasta que él no viera a ese muchacho. Cuando llegó David, Dios le dijo a Samuel: “¡Este es el que yo he elegido!”

El padre tenía un bajo concepto de lo que podría lograr ser David y éste tenía un bajo concepto de sí mismo. Se ve que eran una familia muy humilde y cuando el rey le ofreció que fuera su yerno, dijo: “¿Quién soy yo para ser el yerno del rey y quién es la familia de mi padre?” Fíjate el concepto que tenía David, él decía: “Yo soy pastor de ovejas, mi familia es la más humilde de la aldea de Belén”.

Muchas veces tenemos una identidad virtual, o sea, una idea errada de lo que realmente somos y cuando sucede esto estamos limitados en cuanto a saber para qué existimos, cuál es nuestro rol en la vida y qué debemos lograr. Algunos creen que nunca van a lograr nada, por ejemplo, si tu madre te dijo toda la vida que eres una inútil, que no sirves para nada, tú has tomado esa visión y dices: “¡Soy una inútil y nunca voy a llegar a nada!” Entonces trabajas solamente para existir pero no tienes una visión para lograr objetivos porque piensas acerca de ti mismo que nunca vas a llegar a nada y nunca vas a lograr nada. ¿Te das cuenta qué importante es el término identidad?

La identidad virtual, un término que prefiero usar, es una concepción personal acerca de quién soy, y que determina aquello que puedo o no lograr o el lugar que me corresponde o no me corresponde en el mundo. Esta identidad virtual viene afectada por lo que yo opino o por lo que la gente opina.

Un chico que estaba trabajando con nosotros me dijo llorando que todos le decían vago y la verdad que lo era; todos se habían formado esa opinión al verlo esquivar las tareas que debía hacer. Él lloraba por causa de eso pero en realidad se estaba portando como tal, aunque le molestaba que la gente pensara que él era un vago. Por otro lado, había un joven que creía que sabía todo y se metía en todo; no sabía soldar pero quería hacerlo igual, no tenía ni idea de cómo poner las chapas en el techo pero se subía igual. Éste tenía un concepto alto de sí mismo. Así que la imagen que yo tengo acerca de mí mismo puede llevarme para un extremo o para otro. Pero la pregunta importante es: ¿Mi identidad tiene que ver con lo que yo pienso que soy o por lo que siento que soy? ¡Es importante saber quién soy! ¿Mi identidad tiene que ver con lo que la gente ve que soy, por lo que opinan que yo soy, tiene que ver con lo que mis padres piensan que soy o por lo que yo pienso que soy? ¡La verdadera identidad no es nada de eso!

Jesús les preguntó a sus discípulos: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” “16Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16). Pero antes ellos le dijeron que algunos pensaban que él era Jeremías; otros señalaban que era Elías, y así, todos opinaban algo diferente en cuanto a quién era Jesús, pero, ¿era Jesús Elías o Jeremías? ¡No, no era ninguno de ellos! Él tenía una identidad que no venía dada por lo que pensaba la gente. “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Todos se quedaron mudos, porque ninguno tenía revelación de Dios acerca de quién era Jesús y nadie se atrevía a declarar quién era él. Pero, parece que un rayo del cielo cayó sobre Pedro y éste abrió su boca declarando: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. El Señor le respondió: “Bienaventurado eres Pedro, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, no es la opinión de la gente, esto te lo ha revelado mi Padre que está en los cielos”. Por lo tanto, Jesús no es lo que la gente opina, Él es lo que el Padre le revela a Pedro y esto ya lo sabía antes de que él recibiera esa revelación.

IDENTIDAD LIGADA AL ORIGEN

Una persona no es lo que piensa de sí misma que es, sino lo que Dios opina que esa persona es. Por lo tanto, conocer quién soy, no tiene que ver con andar investigando qué es lo que puedo hacer, qué opina mi padre o la gente que soy sino que tengo que buscar en Dios mi identidad. ¡La identidad de cada uno de nosotros tiene que ver con una revelación de Dios a nuestras vidas! Somos aquello que Dios ha querido que seamos, para eso Él nos ha creado con un propósito, porque Él ya tiene una idea acerca de nosotros. Cuando un ser humano viene al mundo no nace por casualidad o por error, ¡Dios trae a las personas al mundo! ¡Él da identidad a las personas!

El tema de la identidad se ha convertido en un problema serio; por eso, cuando las personas nacen se las registra inmediatamente; todos los países tienen un registro porque es importante identificarlas y que éstas tengan su identidad. En uno de nuestros centros comunitarios vive una chica con dieciséis años de edad, una joven rebelde. Sucede que el padre no ha querido darle el apellido y la madre jamás le tramitó la cédula de identidad. Cuando su madre la rezonga por algo ella inmediatamente le dice: “Si yo no existo, no soy nadie”. ¡Es durísimo no tener apellido! ¡Es durísimo que tu padre o tu madre no te quieran criar o te digan que no lo han podido hacer!

La identidad también está ligada al origen. Es por ello que se lleva un registro de las personas. Hace unos años atrás comencé a tramitarme la ciudadanía europea para sentirme mejor que otros. ¡No es lo mismo ser argentino o uruguayo que ser europeo! Ahora cuento con un pasaporte europeo, pero para que me dieran la ciudadanía, tuvimos que investigar el origen de mi papá. El registro civil de España investigó y encontró la partida de nacimiento de mi padre, entonces, el trámite se concretó cuando se supo cuál era mi origen. Había que dilucidar si yo tenía o no sangre española. Todos tenemos derecho a pertenecer a un país, ser cubiertos legalmente por éste. Cuando le sucede algo a alguna persona fuera de su país, por ejemplo, un uruguayo en España, interviene el consulado de Uruguay en esa nación, inclusive, levanta quejas contra el gobierno de España por tratar mal a los uruguayos, entonces, nosotros nos sentimos protegidos. Todos tenemos derecho a tener un país, tenemos derecho a tener un papá y una mamá. ¡Cuánto dolor y traumas sufren los hijos que pierden a sus padres o no saben quiénes son! ¡Cuánta angustias y rencores, cuánta violencia y tristeza, cuánta amargura tienen en sus corazones por no conocer a su padre o no saber quién es su mamá! ¡Eso sucede todos los días! Se preguntan: ¿Por qué mi padre no me quiso dar el apellido? O ¿Por qué mi mamá no me quiso tener? ¿Por qué mi madre me regaló? ¿Por qué me tuvo que criar mi tía o mi abuela? Son preguntas que se hacen muchas personas, entonces se llenan de odio porque no conocen bien su origen, porque en el origen también está la identidad.

A veces el origen de una persona la avergüenza, no quiere que nadie sepa de dónde vino o en qué barrio vive. Tratan de huir de la identidad que les ha dado el barrio. Alguno se siente orgulloso de nacer en el barrio fulano de tal.

No solamente saber contestar quién soy tiene que ver con la identidad sino también con cuál es mi origen; algunos tienen un origen vergonzoso como por ejemplo un padre que está preso. Otros nacieron de una madre que tuvo una aventura con un hombre casado y éste no quiere que la familia se entere que ha tenido un hijo fuera del matrimonio. Entonces el papá ni aparece o si lo hace es para decirle que no le arruine la otra familia que tiene, y le señala que es un problema. ¡Eso genera graves problemas de identidad! El pastor Martín cuenta en el libro “Historias que Sanan” que veía cuando los padres iban a buscar a sus hijos al colegio y le daba una bronca terrible porque él no tenía a su papá.

El origen habla de la calidad del producto también, no es lo mismo una mesa fabricada con pino nacional que una fabricada con roble importado de Europa.

Hace poco fuimos a comprar una bomba de agua italiana, ¡y tenía más cosas! ¡El producto contaba con unas explicaciones tremendas! Y claro, valía unos ochocientos dólares, pero también había unas bombas chinas, cuyo costo era trescientos dólares. Les pregunté si tenían rulemanes y no sabían, porque era un producto chino. Si te compras una bomba de agua china no te hagas muchas ilusiones porque se te rompe enseguida. El origen habla de la calidad del producto. Ésta es la interrogante: ¿De dónde vengo?

¡Alguno viene de cada barrio o de cada hombre! En uno de nuestros centros comunitarios vive un muchacho que tiene tres hijos con una mujer y dos más con la hermana, está internado allí porque su conducta y sus vivencias lo han llevado al fracaso. Es padre y tío de las criaturas. ¡Un tema durísimo de filiación! En Derecho hay una rama que estudia las filiaciones y la identidad de las personas; también la identidad tiene que ver con determinados derechos, por ejemplo, eres hijo adoptado de una persona muy pobre y no estás enterado de que eres hijo biológico de una persona adinerada. El Derecho dice que ese padre rico tiene que dejarte herencia aunque no te haya dado su apellido porque te corresponde, pero tú no te enteras, en ese caso jamás recibirás tu herencia. Ahora es más fácil porque se puede apelar a un estudio de ADN. Cuando una madre demanda que se haga un estudio de ADN al niño y al padre, aunque sea el presidente de la nación, tiene obligaciones sobre ese hijo. No se le puede privar a un niño del derecho de conocer su origen porque ahí está su identidad.

NUESTRO ORIGEN REAL: JESUCRISTO

También hay origen virtual y origen real. Muchos creen que venimos del mono o de la materia, y yo te pregunto cuál es tu verdadero origen porque éste habla de tu identidad, de lo que eres o puedes llegar a ser. Cuando la Biblia dice que Cristo dio su vida por nosotros y nos rescató derramando su sangre preciosa en la cruz del calvario, Él nos dio vida. ¡Mi padre podrá ser un borracho pero mi verdadero origen está en Cristo!

Yo puedo estar orgulloso de mi verdadero origen y no está en una nación ni en mis padres a quien yo honro por haber sido buenos, pero aun así ellos son humanos con debilidades. ¡Mi verdadero origen está en Dios, Él me ha creado, yo provengo de Dios!

Cuando las personas tienen un encuentro con Cristo, se encuentran con su verdadero origen, con su verdadera identidad. Mi papá un día se sentó a hablar conmigo y me dijo: “Jorge, sería lindo que estudiaras para técnico constructor y llegaras a ser arquitecto”. Me entusiasmó tanto que me metí de cabeza a estudiar arquitectura, lo que ha llegado a ser una pasión en mi vida, pero cuando Dios trató conmigo me dijo que yo no era arquitecto, y agregó: “Yo no te traje al mundo para que seas un arquitecto”. Yo había enfilado para ese lado por el consejo de mi papá y aunque él fue muy bueno también se ha equivocado. El, que me había traído al mundo tenía un propósito conmigo, tenía un proyecto, mas Dios me había concebido a en su mente para que sea pastor. ¡Recién cuando fui pastor llegué a conocer mi verdadera identidad, mi función y mi propósito en la tierra! Yo soy tan feliz siendo pastor como lo es el hermano que trabaja como carnicero en el supermercado. Me alegra encontrarme con una persona que da la vida por su profesión como un maestro que conocí. ¡Qué lindo que lo que estés haciendo sea tu verdadera vocación y no que ejerzas alguna profesión sólo porque alguien te convenció a hacerlo o porque había que estudiar algo! Los padres les dicen a los hijos que deben estudiar para llegar a ser alguien en la vida, yo aprendí que soy alguien desde que Dios me concibió primeramente en su mente.

Señala Apocalipsis 13:8: “8Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo”.

¿Desde cuándo Jesús es lo que es? ¿Desde que nació en Belén o desde que fue ungido cuando se bautizó en el Jordan? ¿Desde que murió en la cruz del calvario? ¿Desde que resucitó? Jesús es lo que es desde el origen. ¡Gloria a Dios! ¡Jesús es el que es antes de que existiera el planeta Tierra! ¿Y yo? ¡También!

Dios le dijo al profeta Jeremías: “5Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones” (Jeremías 1:5). Yo no soy pastor desde que caí en la cuenta de que lo era, soy pastor antes de que mi abuelo se pusiera de novio con mi abuela. Mi abuelo fue un hombre que se estaba muriendo en la guerra por causa de una bomba, todo su pelotón había muerto y él fue el único que se salvó. Cayó una bomba y él quedó inconciente, entonces lo dieron por muerto, construyeron una fosa común en donde comenzaron a tirar todos los cuerpos del pelotón y cuando agarraron a mi abuelo para arrojarlo allí, él se quejó y uno dio gritos de que estaba vivo. ¿Fue una casualidad? ¡No! ¡Dios sabía que mi abuelo no se iba a morir en esa guerra porque me quería hoy sirviéndole! Mi papá nació en España y también tiene una historia, en cambio mi mamá nació en Sicilia. ¡Las cosas que hizo Dios para que yo llegara al mundo! Mi abuelo materno se viene de Italia a la Argentina y mi abuelo paterno desde España con su familia; allá mis padres se criaron en San Juan. Mi mamá se crió en el evangelio en cambio a mi padre le gustaba la farra y de tanto fumar casi se queda sin voz pero conoció el evangelio en la misma iglesia a la que iba mi madre y allí la conoció a ella. ¿Qué casualidad, no? ¡No es casualidad! Dios los venía juntando de distintas naciones, los trajo a la Argentina para que después naciera un pastor llamado Jorge Márquez.

Fíjate la opinión que tenía la gente de Jesús: “45Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. 46Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve”(Juan 1:45 y 46). La idea de la gente era que de Nazaret no podía salir algo bueno. Jesús se crió en Nazaret, el Mesías, el Libertador, el Hijo del Dios viviente, ¡no es lo que piensa la gente! Él es el cordero que fue inmolado desde el principio. Cristo ya era el cordero inmolado en la cruz del calvario cuando todavía no había ni mundo ni calvario.

Tú y yo somos el resultado de los planes de Dios. ¡Que no te mientan en la enseñanza laica, gratuita y obligatoria diciéndote que provenimos de la materia! Contéstale a tu profesor: “¡Su abuela!” ¡La Biblia dice que yo provengo de Dios! Señala también que Dios ha pensado todas las cosas desde el principio y nos conoce desde antes de nacer, así como conocía a Jeremías y así como dice la Biblia que Jesús es el Cordero inmolado desde el principio del mundo. ¡Tu origen es importante!

TRES PREGUNTAS A CONTESTAR:

Tres preguntas: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? En el Aeropuerto me encontré con un hermano que no está asistiendo a la iglesia, trabaja allí como guardia de seguridad. Le dije: “¿Qué estás haciendo? ¡No te veo en la iglesia!”, a lo que me responde: “Es que estoy trabajando acá…” ¡No sabía que contestarme! Y de pronto me dice: “Lo que sucede es que me voy a vivir a Perú”. “¿Dios te ha mandado a Perú?”, le pregunto y me contesta afirmativamente. “¿Y eso qué tiene que ver con que no asistas a la iglesia y que no lo sirvas?” “Lo que pasa es que estoy juntando dinero”, y yo agrego: “Tú tienes que responderle a Dios el día que estás viviendo. No le digas que vas a hacer su voluntad el día que logres juntar el dinero para viajar a Perú”. Seguimos hablando y se enredaba más en lo que decía, entonces me dijo que la señora es peruana y hacía muchos años que no veía a la familia entonces decidieron irse a vivir allá. “¿Vas a irte a vivir al Perú por la familia de tu señora o porque tienes un llamado de Dios? ¡Tenía un enredo de la cabeza tremendo! Vuelvo a preguntarle: “¿Vas a servirle a Dios cuando logres juntar el dinero y ya estés en Perú?”, y me responde: “Cuando llegue allá, Dios me va a hablar”. “¿No tienes que responderle por el día que estás viviendo? ¡Porque el día que tienes para servir a Dios es hoy, no cuando vayas a Perú!

Algunos están esperando que suceda algo para servir a Dios, pero si tú sabes quién eres, sabes cuál es tu origen y tu destino, entonces sabes lo que tienes que hacer hoy.

¿Para qué vives? Si esperas llegar al Perú para servirle a Dios entonces Él no entiende nada de economía, ¿para qué te hace gastar oxígeno en respirar, para qué te hace gastar agua y comida? Dios decide que por un tiempito solo vas a consumir pero no vas a cumplir tu propósito porque éste comenzará cuando estés en otro país. ¿Será que Dios no entiende bien lo que hace? ¿Sabes cuánto oxígeno respiras cada día? Yo me pregunto: ¿para qué lo respiras? ¿Por qué nos quitas oxígeno a nosotros? ¿Tienes claro tu propósito? Con la escasez de agua que hay, si no estás cumpliendo con el propósito de Dios para tu vida, ¿por qué nos estás gastando el agua a nosotros que sí servimos a Dios? ¿Parezco egoísta, no? ¡No! ¡Tú eres el egoísta! “Es que estoy esperando, es que no se, es que no…” ¡Es tiempo de que sepas cuál es tu identidad! Si yo no supiera cuál es mi identidad, no estaría hoy predicando sino proyectando edificios, andaría muy errado en mi rumbo, por eso también es necesario saber a dónde voy porque mi identidad tiene que ver con mi futuro. Lo que hago tiene que ver con mi origen, de donde vengo y con mi destino, a donde voy.

Leemos en San Juan 16:28: “28Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre”. Jesús sabe quién es, sabe que es el Hijo del Dios viviente, viene de Dios y vuelve a Él, Jesús sabe que tiene que rendirle cuentas a Dios. ¿Tú puedes contestar a las preguntas: Quién soy, cuál es mi origen, de dónde vengo, cuál es mi futuro, a dónde voy? Cualquier empresa de turismo sabe a dónde envía a su ómnibus, cualquier tren sabe a qué estación debe llegar pero, ¿tú sabes a dónde vas a llegar? ¿Sabes a qué puerto llegarás? ¿Lo que éstas haciendo te conduce a ese puerto al que tienes que llegar? ¡Cristo es el que le da sentido a nuestra vida, Él le da dirección a nuestra existencia! Si no sabes contestar estas preguntas tú tienes un problema con el creador porque Dios te juzgará por lo que estás haciendo, Él te va a juzgar por tus obras. ¿Estás haciendo lo que Él ha planeado que hagas o estás haciendo otra cosa? No se trata de decir solamente: Yo creo en Dios. Tienes que poder decir: “Yo soy lo que Dios quiere que yo sea y hago lo que Él quiere que haga y voy a donde Dios quiere que yo vaya”. Porque Él no es un Dios que actúa como nosotros. Por ejemplo, me ha pasado que cuando he salido de vacaciones no he planificado nada con anterioridad; recuerdo cuando fui a Estados Unidos, estábamos cansados y queríamos un lugar para descansar, nos pasamos hasta las cuatro de la madrugada dando vueltas, buscando un hotel económico… como estábamos desesperados por descansar fuimos a parar a un hotel caro porque no habíamos planificado bien nuestra estadía. Para colmo, al estar dando vueltas buscando un hotel económico nos gastamos medio tanque de nafta. ¡Estábamos tan cansados! Si hubiéramos planificado un poco estaríamos descansando desde las diez de la noche pero eran las cuatro de la mañana y le dije a la persona que iba conmigo: “Paremos en cualquier hotel, ya no me importa si es caro o barato, ¡quiero descansar!” Y hay personas que viven así, están cansadas de buscar pero no encuentran el rumbo de sus existencias. ¡La verdadera dirección de tu vida está en Dios!

Al final, el hermano que me encontré en el Aeropuerto me dijo: “Le voy a confesar la verdad, no estoy yendo a la iglesia porque no soy un hombre confiable”. Resulta que una vez le recriminé porque había andado profetizando por mensajes de textos contra mí y contra la iglesia, y él no decía quién era el profeta que declaraba eso. Le conté a la congregación que había un profeta trucho, que andaba profetizando y no daba la cara. Hasta donde yo se, todos los profetas dieron la cara. En una oportunidad me escribe un mensaje de texto diciéndome una sarta de cosas, y yo le respondí: “¡Decime quién sos profeta anónimo!” Él se mantuvo anónimo hasta que descubrí quien era. Cuando lo encontré después de un tiempo en el Aeropuerto, no me acordaba del asunto porque él había pedido perdón delante de la congregación y cuando lo hizo, lo perdonamos y me olvidé del tema. Me hizo acordar lo sucedido y le dije que ya me había olvidado del asunto porque lo había perdonado pero insistía que no era un hombre confiable. “¿Cómo que no eres un hombre confiable?” le pregunté. Y me responde: “Es que yo me equivoqué”. “¡Yo también me he equivocado! ¡Todos nos equivocamos! Y porque te has equivocado, ¿ya no eres un hombre confiable? ¡No querido, Dios tiene un propósito contigo, Él no ha terminado, tiene algo que hacer contigo, no dejes de hacer lo que debes hacer!” ¡No es decisión de Dios tener alguien inútilmente en el mundo! ¡Es decisión tuya!

CONCLUSIÓN

Creo que antes de seguir trabajando tanto, afanándote tanto y antes de seguir gastando años de tu vida sin saber para qué, es hora de que hagas un alto y le preguntes al Señor: ¿Quién soy? No se lo preguntes a tus padres, no le preguntes a la gente, pregúntale a Dios.

¡La gente está muy confundida, no saben cuál es su identidad! Los hombres no saben si son hombres y las mujeres que no saben si son mujeres. “Tengo un problema, soy hombre pero siento que soy mujer” ¡Qué problema de identidad! Has venido al mundo con algunas cosas de más y otras de menos. ¡Eso sí que es un drama! ¡Salió mal de fábrica! Yo conozco una fábrica que se hace responsable si algún producto sale mal y lo arregla, pero la fábrica de Dios es perfecta. Él sabe quién eres, cuál es tu origen y cuál es tu destino, porque Dios le ha dado origen y destino a todo lo que ha hecho.

¡Tu identidad no es algo que tienes que buscar! Muchos dicen que uno la tiene que ir buscando en la vida, pero no es que puedes elegirla entre muchas identidades sino que hay una sola identidad para ti y la tiene Dios y es una revelación que él te tiene que dar.

Si me preguntas si soy arquitecto o pastor te contesto con toda certeza que soy pastor. ¿Por qué? ¡Porque Dios me lo reveló! Cuando yo no tenía revelación de Dios, era arquitecto. ¿Puedes contestar con la misma certeza que tengo yo? ¿Para qué haces lo que haces? ¿Por qué haces lo que haces? ¿Para qué existes? Si no lo puedes hacer entonces tienes un grave problema. Este tiene que ser el tema más importante a resolver en tu vida. El tema más importante de tu existencia no es pagar las facturas ni las deudas sino quién eres, de dónde vienes y a dónde vas.

“Padre bendice a mis hermanos en esta hora, extiende tu mano. Oro por aquellos que no encuentran rumbo a su existencia, dan vueltas por la vida pero nunca llegan a ningún lado. Oro por aquellos que no le encuentran sentido a su existencia, que no le encuentran dirección a sus vidas. ¡Glorifícate Padre, exáltate! Extiende tu mano Señor y bendice a las personas que han recibido este mensaje, dale a cada uno certeza, dale a cada uno seguridad, en el nombre bendito de Jesús. Que descienda tu Espíritu Santo con poder, que sople sobre las vidas con poder, en el nombre bendito de Jesús y para tu gloria Señor, amén”.

Saber Quien Soy Determinará A Dónde Voy | Predicaciones Cristianas

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