¿Quién puedo llegar a ser?
Esta pregunta es frecuente y nos la solemos hacer con regularidad cuando nos sentimos inseguros o no sabemos cómo tomar las riendas de nuestra vida.
Usamos muchas veces las redes sociales para proyectar algunas descripciones que nos autodefinen, según sea nuestra identidad social (estudiante, futbolista, reportero, cinéfilo) o nuestra identidad personal (alegre, simpático, divertido, curioso, pasional, etc).
¿Con qué identidad te das a conocer a los demás cuando te presentas? Porque debes cuidar y cultivar aquellas entidades con las que te defines y con las que quieres que el mundo te conozca, ya que si te defines con ellas significa que tienen un alto valor emocional para ti. No hay nada más gratificante que conocerse a uno mismo.
¿Quién puedo llegar a ser?
La identidad se va forjando a lo largo de la vida, pero hay una etapa o periodo crítico en que tiene especial relevancia: la adolescencia, porque la adolescencia es una etapa de descubrimiento. Los adolescentes pasan por un periodo de:
– Autoconocimiento – hacen grupos de amigos, se relacionan con el sexo opuesto, piensan en sus opciones de futuro, se hacen preguntas de ¿Qué soy yo, de dónde vengo, qué quiero ser?.
– Autoestima – con preguntas de ¿Me quiero mucho o poco o nada? ¿Soy lo que quiero ser?
– Autoeficacia – con peguntas de ¿Soy capaz de ir a dónde quiero ir? ¿Soy capaz de ser lo que quiero ser?
¿Quién puedo llegar a ser?
Todas las preguntas que nos hagamos relacionadas con esta frase son válidas para definirnos. Porque en realidad, la propia identidad es un puzzle de cientos de piezas donde todo debe encajar: somos lo ya vivido y lo deseado, somos un cuerpo, pero también nuestras emociones, pensamientos, valores y deseos. Por tanto, para aspirar a esa identidad firme, valiente y resuelta lo que necesitamos es hallar armonía interna entre todas esas piezas interiores.
Necesitamos estabilidad, aceptación, amor propio y fortaleza interior y un toque de ilusión. Porque nuestra identidad debe verse como un proceso continuo. No es una imagen instantánea y estática sino un estado que está en constante crecimiento, y de ahí, que nunca deba faltar la esperanza y el optimismo para dar forma a una identidad más luminosa, capaz de alcanzar sus metas.
Y debes recordar algo muy importante: tú tienes la capacidad de elegir lo que es mejor para ti cuando te conoces. Una vez sabes quién eres, es más fácil definir qué quieres, y aumentarás las probabilidades de que tus decisiones sean más acertadas.
¿Quién puedo llegar a ser?
También la Palabra de Dios tiene mucho que decir en este tema, comenzando porque el Dios que te ha creado y te ha formado, te conoce en lo más íntimo, quiere ayudarte a dar respuestas correctas a esta pregunta, y además te quiere enseñar, quién eres en Cristo, si eres una de esas personas que le sigues y le obedeces.
