“Estamos de reformas”
¿Necesitas poner a prueba tu relación? Prueba a reformar tu casa. La reforma y decoración de tu casa puede poner a prueba la fortaleza de cualquier relación de pareja. De 300 parejas que se enfrentaron a una reforma: para el 44% fue un proceso difícil, para el 13% fue frustrante. Y, lo más sorprendente, el 7 % necesitó terapia de pareja durante el proceso.
Frustraciones y miedos aparte, la mayoría de matrimonios, especialmente cuando se trata de la reforma o decoración del primer hogar en común, se enfrenta a ello con mucha ilusión. Los hay, desde luego, que piensan que será un camino de rosas por el que la pareja transitará en armonía y paz (decorativas) eligiendo las piezas de mobiliario de sus sueños o materializándose en el vestidor soñado.
Pero, ¿qué pasa cuando tu pareja no comparte tus sueños o no tiene tus mismos gustos decorativos? Y es que, solo el 21% de las parejas estuvo de acuerdo al 100% sobre el estilo, mientras que el 62% confesó que tuvieron que hacer concesiones y combinar ambos gustos.
No hay que olvidar durante todo el proceso que se trata de transformar tus sueños en vuestros sueños. El compromiso y la buena comunicación resultan aspectos clave.
Suele ocurrir que uno de los miembros de la pareja se implica más en el proyecto de reforma, ya sea por decisión propia o bien por obligación. En todo caso, la opción de escurrir el bulto no suele ser la habitual. De hecho, solo el 4% de algún miembro de las parejas se escabulló en alguna ocasión durante el proyecto, lo que produce un aumento a las tensiones ya existentes.
Una vez superadas las tensiones en la relación derivadas del proceso, las reformas en el hogar terminan uniendo a la mayoría de las parejas. Y es que, tres de cada cinco parejas (53 %) pensaron al finalizar las obras que hacían un gran equipo, y que se sienten más cómodos en casa.
Todos los que hemos pasado por esta experiencia, creemos que definitivamente, merece la pena afrontar un proceso de reforma en el hogar.
Si esto lo trasladamos al matrimonio, vemos que ese amor inicial del matrimonio, también pasa por diferentes circunstancias, donde queremos añadir o modificar algunos deseos y aspectos personales y por eso para nadie es sorpresa que, continuamente, los cónyuges estemos constantemente buscando formas de asegurar el éxito y la felicidad de nuestro matrimonio.
Pero, ¿El amor se construye, tiene reformas? Desde luego que sí, seguramente puedas verlo en otros matrimonios, o posiblemente lo estéis viviendo en vuestro matrimonios. Si es así, estoy seguro de que ya conoces el secreto: el esfuerzo, la dedicación por construir día a día esa relación, ahí donde ambos miembros son capaces de hacer equipo y aportar sus energías por igual.
Porque en ocasiones, el amor por sí solo no basta. No importa la pasión, la atracción o ese sentimiento que aparece y nos ciega y nos desborda. Una relación saludable necesita algo más que todo esto para ser auténtica y perdurable. Hablemos hoy sobre ello, ahondemos en el concepto del amor verdadero: el que no duele y que nos enriquece.
No podemos negar que son muchos matrimonios que son capaces de mantener vivo su amor hasta el día de su muerte. Ahora bien, pregúntate primero si tú hoy, eres feliz en tu matrimonio, porque es hoy cuando tienes que construir esa felicidad, de forma que mañana al poner la siguiente piedra en tu edificación, la base del día anterior esté firme y segura.
Algunas de estas piedras en la edificación diaria de un matrimonio son:
– Una buena comunicación – donde la escucha sea sincera y se pueda hablar de modo democrático, llegando a acuerdos. Las fuerzas están repartidas, no hay perdedores, la balanza tiende a equilibrarse y los diálogos son continuos.
– Apoyo y reconocimiento – Los dos miembros se respetan y se valoran con autenticidad, reconociendo virtudes y defectos. No hay desprecios, no hay ironías ni humillaciones, la consideración es muta y se permite el crecimiento personal, a la vez que se madura como pareja.
– Complicidad y cariño sincero – Es posible que con los años perdamos esa pasión de los inicios, pero aun así seguimos siendo felices. Una pareja saludable, feliz y satisfecha sabe que el amor verdadero se nutre de esa complicidad cotidiana donde buscarse con las miradas, donde seguir sonriendo e ilusionándonos por un futuro en común.
– Comprensión – Es responder a las circunstancias de la vida con intuición y compasión, aceptación las diferencias de su pareja para complementarlas con las suyas.
– Estar agradecido por su cónyuge – Las exigencias de la vida, la familia y el trabajo pueden nublar su actitud hacia la persona que usted eligió para que lo acompañe en la vida. Algo que ayuda mucho es el ponerse a reflexionar de vez en cuando en los primeros tiempos y recordar que los atrajo, que les hizo prometerse toda una vida juntos y amarse mutuamente, y estar agradecido.
– Practicar la comunicación desde el fondo de su corazón – El comunicarse de manera auténtica en los buenos y en los malos tiempos del matrimonio es algo vital. A medida que van creciendo juntos, usted aprenderá más cómo y cuándo comunicarse mejor con su cónyuge, así que preste mucha atención a lo que usted va viendo que funciona y lo que no funciona. Conversaciones transparentes en donde cada uno se arriesga revelando sus pensamientos más profundos, ideas, miedos, esperanzas y sueños son las que crean la fundación de un matrimonio para toda la vida.
– La intimidad – De la intimidad relacional surge la intimidad sexual. La seguridad de ser conocidos y ser aceptados a pesar de nuestros defectos encuentra su expresión en el matrimonio a través del sexo. La intimidad relacional y sexual ayuda a prevenir el matrimonio del deterioro para que no termine convirtiéndose en una simple relación legal. Recuerden, tomen el tiempo y estén siempre atentos para nutrir este tipo de relación.
– Practicar el poder del perdón – Como somos seres humanos imperfectos, le vamos a fallar a nuestro cónyuge repetidamente. Nos enfocaremos en nuestros defectos, dejaremos de comunicarnos y nos ofenderemos sin intención. Todas estas cosas exigen un suministro constante de perdón. Hay un poder muy grande en el perdón; y dice: “La pelea terminó y no voy a castigarte”. Matrimonios que se están desvaneciendo pueden ser avivados con el perdón; matrimonios saludables se sostienen del perdón.
– Estar dispuesto a aprender – Los matrimonios son siempre un trabajo en proceso. Cada cónyuge está constantemente cambiando y desarrollándose, lo que significa que hay siempre cosas nuevas que aprender a cada etapa.
La relación está llena de tantos detalles que si nos descuidamos, podemos terminar destruyendo lo que tanto amamos y lo que tanto nos ha costado edificar en nuestro matrimonio.
Si aún no te han quedado claro las piedras que tienes que utilizar en la edificación de tu matrimonio, te comparto otras maneras, pero no lo tomes como un plan de trabajo, asúmelo como un estilo de vida en tu relación. Léelo y decide dar pasos de acción a partir de este momento, porque este será tu ejercicio. ¿Crees que podrás cumplirlo?. Comienza hoy mismo. Y sobre todo, ¡Nunca te rindas!.
1. Decide no criticar a tu cónyuge con palabras o acciones. Reconoce que esto es sumamente difícil, pero no imposible. Es una decisión que al principio cuesta, pero a medida que lo practicas se hará un hábito en ti. La crítica destruye a la persona y termina minando el amor entre la pareja.
2. Se sensible a las debilidades o deficiencias de tu pareja. Algunos aprovechan las debilidades para criticar, descalificar y maltratar. Al contrario, te animo a estudiar y conocer a tu cónyuge para edificarlo, fortalecerlo y darle soporte en aquellas áreas donde es más débil. Nunca, nunca, le haga sentir su deficiencia o incapacidad. No olvide que es un ser humano igual que tú.
3. Diariamente toma tiempo para pensar en las cualidades positivas y de conducta que admira de tu pareja. Piense en las cosas que te llevaron a unirte con esa persona. Haz una galería de cuadros con los aspectos positivos de tu cónyuge, y paséate diariamente por él, admirando cada uno de ellos. Esto refrescará y fortalecerá tu amor por tu pareja.
4. Elogia permanentemente con palabras a tu cónyuge. Díle cuanto le ama. Se honesto, genuino y sobretodo específico en tus elogios. Disponte a edificar cuando hablas. No seas de los que siempre están allí para señalar lo negativo, más bien, se de los que siempre tienen una palabra para estimular, reconocer y edificar.
5. Reconoce los logros, talentos y las capacidades de tu pareja. Esta es una gran necesidad en todo ser humano, ser reconocido. Quien mejor para hacerlo que tú. No pases por alto los pequeños detalles, sacrificios y las metas alcanzadas. No esperes hacerlo cuando se trata de cosas extraordinarias, hazlo comenzando desde lo más sencillo, de lo cotidiano.
6. Dile a tu esposa, públicamente y en privado lo valiosa que es ella para ti. Ten cuidado de no expresar admiración por otra mujer. Mantén tu mirada y atención solo en ella y se su más grande admirador al reconocerla.
7. Dile a tu esposo que él es la persona más importante de tu vida. Se generosa en reconocer y apreciar su esfuerzo en lo que hace. Recuerda que a los hombres les encanta el reconocimiento, eso les hace sentir únicos y tus palabras tiene un gran valor para él.
8. Siempre manifiesten cortesía el uno para con el otro. La cortesía, y la amabilidad son maneras de expresar amor y aprecio por el ser amado. No permitan que la confianza y la cotidianidad desaparezcan esos dos elementos de la relación. Preocúpate por mantenerlos y cultivarlos ya que generan altos rendimientos en el amor, la intimidad y el ambiente de la familia.
Tienes delante de ti una gran tabla de ejercicios si quieres reformar tu matrimonio, o simplemente en edificar diariamente esa relación con tu pareja. Comienza hoy mismo. Recuerda, ¡No te rindas!
“Estamos de reformas”
Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, lo que encontramos es que Dios es el arquitecto y constructor de matrimonios, y el que nos enseña los elementos que tenemos que usar como el mortero de la fusión matrimonial que encontramos en Proverbios 24:3-4: “Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará; Y con ciencia se llenarán las cámaras De todo bien preciado y agradable.”
Si la experiencia de vuestro matrimonio es parecida a este testimonio…
“Tanto mi esposa como yo somos cristianos desde hace muchos años. Pero a pesar de la cantidad de conocimiento sobre el matrimonio, estamos viviendo muchas heridas profundas emocionales y espirituales. El Señor nos ha bendecido grandemente de forma individual, pero no hemos crecido como pareja espiritualmente. Hemos leído libros sobre el matrimonio, hemos atendido otras conferencias matrimoniales y hemos visitados varios consejeros cristianos sin ningún resultado duradero.”
… podéis acudir a la Palabra de Dios, donde descubriréis algo bien profundo: el Señor tiene un plan que ofrece esperanza para vuestro matrimonio. Esa esperanza se encuentra cuando ambos esposo y esposa os comprometéis a construir y reformar vuestro matrimonio sobre la base de la fundación divina.
No importa cuán lejos hayan dejado el abandono en las reformas que su matrimonio necesita, todavía pueden comenzar esa reforma con la esperanza que Cristo renovó vuestra relación.
