“Lo que nos hace invencibles”
En este mundo y en sus medios de propaganda, nos han enseñado que en una lucha, aquel que no se rinde y que se supera y sobresale frente a la derrota para alcanzar la victoria, esa persona es una persona invencible. Y nos han bombardeado de historias y personas y personajes para que comparando nuestra vida con ellos, intentemos imitarles.
¿Pero es eso lo que nos hace invencibles?, Yo creo que hay otro camino, un camino que no tiene relación con lo que nos han mostrado, un camino que comienza en nosotros.
Como decía Lao-Tse, también llamado Lao Tzu, Lao Zi, Laozi o Laocio, al que se le considera uno de los filósofos más relevantes de la civilización china.
“Quien conoce el exterior, es un erudito. Quien conoce su interior, es un sabio. Quien conquista el mundo, es poderoso. Quien se conquista y se acepta a sí mismo, es INVENCIBLE.”
Si conseguimos conocernos y aprender a controlarnos, si descubrimos cómo motivarnos, si aprendemos a relacionarnos con los demás y sabemos ponernos en su lugar, sólo así, seremos INVENCIBLES. Y esa es la conquista de uno mismo. Y eso, es la Inteligencia emocional.
El desarrollo de la inteligencia emocional con esfuerzo y tiempo, se puede entrenar y mejorar creando fortalezas que permanecen a lo largo del tiempo, pero depende de la voluntad, no se trata de una aptitud innata o automática sin más.
Veamos algunas características de este entrenamiento que contribuyen a la salud emocional:
I. Sabiduría y conocimiento: estar abierto a experiencias nuevas enriquecedoras, interés y amor por las otras personas, búsqueda del conocimiento y deseos de compartirlo con los demás para favorecer la comprensión del mundo y de la vida.
II. Coraje: mantener una postura y unos valores correctos para afrontar las amenazas, adversidades o cambios, siendo fiel, hasta conseguir finalizar con éxito sin pretender aparentar o fingir.
III: Humanidad: desarrollar vínculos de amor, cuidado, compasión y bondad por los otros, creando relaciones interpersonales como empatía, asertividad, escucha activa, etc.
IV Justicia: tratar con ecuanimidad a todo el mundo, valorar a todas las personas como iguales, dándoles las mismas oportunidades, animándolos y reforzando positivamente sus esfuerzos.
V. Moderación: capacidad de perdonar a aquellas personas cuyos comportamientos hayan supuesto una ofensa o agravio, concederles una segunda oportunidad. Desechar el odio y el rencor, renunciando a ser el centro de atención o el deseo de exhibir los logros o virtudes.
VI. Trascendencia: encarar el futuro con optimismo, y trabajar por y para lograr obtener el lado favorable de las cosas, disfrutando de cada momento de la vida, teniendo deseos de compartirlo con otros.
Como botón de muestra es interesante y de mucho trabajo diario este entrenamiento y seguro que nos llevará a conocernos, conquistarnos y aceptarnos a nosotros mismos.
“Lo que nos hace invencibles”
También hay otra característica en ese ejercicio diario y que no ha sido mencionada, y es la parte espiritual: es cuando dotamos a nuestra vida de un significado propio, creyendo en algo o alguien superior, que nos da sentido y protección y nos hace vivir con un propósito vital.
Para los que nos presentamos como cristianos, ese algo o alguien superior es Dios. Ese Dios creador de cielos y tierra, de lo visible e invisible, de ese Dios que nos conquistó al ser Él mismo invencible en aquella terrible batalla en la cruz del calvario, y ese Dios que nos aceptó aún antes de que naciéramos, sin tener en cuenta la forma de hacer y pensar de cada uno de nosotros, y esto lo hizo porque nos amó y nos sigue amando hoy.
“Lo que nos hace invencibles”
Ya no será solo nuestro camino en ese esfuerzo, sino que ahora ese Dios, nos invita a que entremos en su camino y que conozcamos como es su Amor invencible y de qué forma puede ser parte de nosotros si lo aceptamos.
