“Un mismo sentir en el matrimonio”
Cuando decidimos casarnos, con un mismo sentir, planeamos muy bien el matrimonio, deseando que el día de la boda sea uno de los más importantes de nuestras vidas, y detallamos el lugar, la decoración, etc… Sin embargo, luego de ese día tan memorable, ¿cuál fue nuestro siguiente plan? ¿Acaso comenzamos a planear cómo vamos a seguir haciendo crecer nuestra relación?
No puedes esperar ser siempre igual de feliz en tu vida matrimonial. Toda relación de pareja pasa por altibajos, las cosas cambias y las circunstancias de la vida influyen en una relación de manera importante. Los hijos, las enfermedades, la familia política, el trabajo o las relaciones personales, entre otros, pueden causar cambios importantes.
Teniendo esto en cuenta, lo que tienes que considerar no es si vas a ser siempre feliz con tu pareja, sino si esa persona es capaz de brindarte el apoyo emocional necesario en los momentos difíciles y también si tú estás dispuesta a hacer lo mismo.
En este sentido ser de un mismo sentir significa: saber que tu pareja es la persona adecuada para ayudarte a ser mejor persona, si te apoya para que sigas adelante con tus sueños, tanto emocional como intelectualmente, y si valora tu bienestar emocional más allá de sus propios intereses o necesidades.
La pareja con un mismo sentir no debería ser negativa, ni egoísta. Tampoco debería avergonzarse de nada que tenga que ver con el otro, y debería ser honesta con lo que piensa del otro. Además, debería ser una persona trabajadora que valorara tu trabajo o dedicación de la misma manera que valora lo que él/ella hace. También alguien que comprende tus necesidades y tus inquietudes personales, tanto a nivel emocional como en lo que se refiere a la sexualidad.
Ser de un mismo sentir, no es solo decir “Te quiero”, debería ser algo más que una frase. Con tu pareja, las palabras de amor son actos de amor, son sensaciones, son detalles. Una persona que te ama de verdad lo hace más allá del acto sexual, e incluso en ese momento deberías poder sentir toda la esencia de esa relación, incluida la confianza, el respeto, el cariño o el deseo más allá de lo meramente físico.
Ser de un mismo sentir es también ser amable, considerado y cortés, y que es en las pequeñas cosas de la vida, en esas que pasan a diario, donde uno muestra cómo es, y donde puedes ver todo el cariño y la bondad de la otra persona.
Ser de un mismo sentir es ver que las opiniones y gustos diferentes no es un problema, siempre y cuando se tenga un objetivo común. En realidad, diferir en algunos puntos le puede dar interés a una relación y puede ser una fuente de enriquecimiento mutuo. Pero el entendimiento previo y la disposición a la comunicación abierta y sincera debe ser un hecho y una buena práctica. Si tienes que reprimir tus pensamientos para no ofender a tu pareja tendrás muchos problemas en el futuro, pues dejarás de ser tú mismo.
Llegar a ser de un mismo sentir, al igual que el amor en el matrimonio, es algo que se construye bien si ambas personas se encuentran comprometidas a ello, porque en el matrimonio siempre hay nuevas expectativas, sueños y buenos deseos, y por tal razón un buen ejercicio para todas las áreas, y más para nuestra relación matrimonial es hacer revisiones esporádicamente.
Evaluar cómo está ese “mismo sentir”, significa comparar el estado de algo en relación a un patrón para poder ver si hay avances o retrocesos. Ahora bien, ¿cuál es nuestro punto de partida? ¿cuál es el modelo de relación que queremos construir con nuestra pareja?
La evaluación que quiero invitaros a hacer como pareja está basada en el estándar más alto de todos los que podamos encontrar o definir por nosotros mismos. El verdadero avance como pareja -sin importar el tiempo que llevamos casados- está dado por cómo vemos y nos comportamos con el otro, y cómo nos demostramos el amor.
En algunos casos, entre más se pasa tiempo con el cónyuge se presentan distanciamientos o monotonía, en otras ocasiones podemos llegar a sentir que dormimos con un extraño, pero esto solo sucede cuando nuestras inversiones de cuidado, interés, esfuerzo y tiempo están dadas en cosas externas de nuestras vidas (dinero, poder y fama) y no en agregar virtud a nuestro ser. De hecho, el sistema mide el éxito de esta manera, pues pensamos estar bien por no tener necesidades económicas o por una posición social.
Pero bueno a lo que vamos, no retrasemos más la evaluación que quiero que hagas contestando el siguiente cuestionario, para que observes como está el escenario de vuestra relación de pareja, las respuestas deben ser tuya no de tu pareja.
¿Eres con tu pareja?
– Paciente (S/N):
– Amable (S/N):
– Perseverante (S/N):
– Sincero (S/N):
– Celoso (S/N):
– Fanfarrón (S/N):
– Orgulloso (S/N):
– Ofensivo (S/N):
– Irritable (S/N):
– Envidioso (S/N):
Frente a situaciones cotidianas, ¿cómo reaccionas?
– Las cosas en mi hogar se hacen a mi manera (S/N):
– Recuerdas las ofensas que te ha hecho tu pareja (S/N):
– Alguna vez has querido separarte (S/N):
– Dices la verdad a toda costa (S/N):
– Consideras que Dios tiene el control de todo lo que pasa en tu vida (S/N):
– Ante una mala noticia, tus pensamientos son de bien (S/N):
De acuerdo a tus respuestas, seguro que tendrás algo en que trabajar, y no debes dejar pasar el tiempo. Por ejemplo, si eres celoso debes trabajar en la seguridad y confianza. Ahora bien esta evaluación la debemos hacer con periodicidad para establecer si se han tenido avances o si debemos buscar ayuda ya sea personal o profesional, que ambas ayudas no se deben descartar.
¡Ahora que lo pienso mejor!, ¿Has dejado alguna respuesta sin contestar?, porque no debes dejar pasar ni una sola de las preguntas aquí planteadas: saltarse alguna es solo aplazar un asunto que resolver en la pareja.
“Un mismo sentir en el matrimonio”
Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, también encontramos una evaluación que Dios nos presenta a los matrimonios, y que tenemos en 1Corintios 13:4-7.
Estos 4 versículos de Corintios 13 resumen de manera explícita lo que es el verdadero amor que viene de Dios. Evaluar nuestra relación con respecto a la Palabra de Dios es el mejor camino para ver transformadas nuestras vidas.
Al realizar esa valoración, vemos todo lo que nos falta para tener ese mismo sentir en nuestro matrimonio, pero la Palabra de Dios nos dice que el Espíritu Santo nos guiará en este camino de evaluación y cambio.
Para Dios el verdadero éxito real de una pareja es cuando los dos tienen el mismo sentir, y cuando decidimos morir a nuestros propios deseos para hacer su voluntad (Romanos 12:2).
Es por esto que dentro de las reflexiones que debemos hacer con nuestra pareja la primera es si estamos en un mismo sentir y la segunda cómo nos estamos amando. Así se fundamenta nuestra relación y se orienta hacia el mismo camino como un mismo sentir carne (Filipenses 2:2).
