Nuestros hábitos y adicciones
Como decía mi esposa que era profesora, la formación de hábitos es uno de los pilares fundamentales sobre el que se edifica el desarrollo físico y mental de los niños. Ella enseñaba a los padres esta frase: «Siembra una acción en la vida de tu hijo y aprenderá un hábito; y la práctica diaria de ese hábito creará en él, ese carácter que le ayudará en su desarrollo ».
La línea entre los hábitos inconscientes, los hábitos descontrolados y las adicciones a veces es muy fina. La diferencia fundamental es que, tarde o temprano, la adicción acaba comportando consecuencias negativas en nuestra vida y, sin embargo, seguimos manteniéndola a pesar de todo.
Algunas de esas consecuencias negativas son: Limitación del tiempo dedicado a la familia y al entorno social, falta de comunicación, cambio del carácter, incumplimiento de responsabilidades y promesas, baja productividad en el trabajo, pérdida de recursos económicos, irritabilidad, pérdida de auto-estima, sentimientos de culpabilidad y fracaso, depresión, comportamiento egoísta y egocéntrica, etc…
Una vez que esa adicción se instala en nosotros, somos incapaces de controlarla a pesar de todas las buenas intenciones, sobre todo y en especial cuando hay sustancias o actividades adictivas que nos controlan. Por eso es fundamental aplicar algunos consejos como:
1. Sé honesto contigo mismo: El primer paso para superar cualquier problema de la vida es admitir que este existe.
2. Descubre qué desencadenó tu adicción: Quizá pudo ser (baja autoestima, periodo de dolor, desengaño amoroso, fallecimiento de un ser querido, pérdida económica, malas compañías, ansiedad, depresión, etc).
3. Busca un buen apoyo emocional: Superar una adicción sin la ayuda de nadie es muy complicado, por este motivo, es conveniente estar rodeados de personas en las que confíes y puedan y sepan ayudar.
4. Pide ayuda a un profesional: Pensar que eres autosuficiente o que puedes con todo es un error.
5. Cuidado con las recaídas: Todas las adicciones tienen ciclos donde se suele bajar la guardia y se decida volver a probar “solo una vez más”. Estas recaídas pueden ser un grave peligro que te sumerja de nuevo e impida dejar las adicciones de manera definitiva.
6. Mantente positivo y lucha por tu bienestar: Si otras personas han conseguido salir de esa adicción, tú también lo lograrás. En esta lucha hay etapas de alzas y bajas. Periodos de felicidad y días de sufrimiento. Está en tu mano recuperarte.
Los que nos llamamos cristianos y hablamos de Dios, también tenemos hábitos y adicciones, por eso te pido un poquito más de tiempo, para que juntos llevemos este tema a la luz de la Palabra de Dios, la Biblia, y veamos en cual de estos dos puntos estamos:
Punto uno: Cuando pensamos o creemos que hablar de Dios es hablar de una religión u organización religiosa, porque entonces nuestra llamada fe, también es una adicción tóxica y perjudicial para nosotros, y aquí veremos algunas características de este tipo de personas:
1) Creen tener habilidades, entendimiento y conocimiento por encima de los demás, atacándoles como poseedores de la única verdad.
2) No hay diálogo pues el líder es dictador y autoritario y la comunicación proviene de arriba hacia abajo y nunca desde la base.
3) Existe un pensamiento de ser los perseguidos.
4) Tienen que dar el máximo servicio gastándose sin pensar claramente, sacrificándose por la organización porque se desea servir a Dios y se tiene baja autoestima.
5) Por dentro de sí mismo se siente un vacío, pero al exterior presentan cara de felicidad y de paz.
6) La fe consiste en reglas y más reglas que distorsionan el propósito de Dios. En el lugar de Dios, las reglas refuerzan la adicción, no fortalecen la relación o la fe en Dios. Todos hablan de lo mismo, se visten de igual manera. No hay espacio para la individualidad
7) Los líderes no son responsables ante los demás. Y a una persona que piensa que es solamente responsable para con Dios, se la considera una persona enferma.
Categorizar a otros, generalizar, darles nombres, fabricar estereotipos para no hacer caso a sus creencias. Generalizan, quitan la individualidad de la persona y desacreditan sus creencias.
Punto dos: Todo lo contrario es cuando vamos a la Palabra de Dios, con el deseo de conocer a ese Dios y mantener una relación personal con Él, es entonces cuando esa fe, es una fe sana porque…
1) Es enfocada a Dios y su presencia en la vida.
2) Crece y madura.
3) Se relaciona, respeta, confía y aprecia a los demás en sus talentos y debilidades.
4) Sirve libremente, sin miedo ni culpabilidad, ni compulsión.
5) Se auto valoriza.
6) No tiene miedo de abrirse, de compartir sus opiniones, de ser vulnerable; no está a la defensiva con los que piensan de diferente manera.
7) Es individualizada, no conformista.
Acepta sus limitaciones, no es perfeccionista y es equilibrada.
9) Tiene un Dios personal. No a través de una organización. La Biblia es para todos.
10) Acepta y aprecia las preguntas y los desafíos a sus creencias.
11) No juzga a los demás.
“Nuestros hábitos y adicciones”
La Biblia tiene mucho más que decir con relación a este tema, si quieres acompañarme…
