“Ordena tu casa, porque …”
La limpieza doméstica diaria (barrer, limpiar, lavar, ordenar…) es una de las prácticas más antiguas y básicas y que pueden convertirse en un paso en el camino hacia la paz y nuestro orden interior. ¿Cómo puede ser eso?.
¿Alguna vez te has preguntado por qué un día, sin motivo aparente, te levantas y tienes la necesidad vital de poner orden en tu habitación, o cambiar de sitio los muebles, o tirar aquello que ya no le encuentras sentido?
Cuando eso ocurre es que tu mente está pidiendo recuperar la motivación y energía perdidas.
Un ambiente ordenado e iluminado puede proporcionarte una mayor sensación de bienestar, comodidad y una mayor paz interior que un entorno descuidado, contribuyendo de esa forma a que se produzcan grandes cambios en tu vida.
Hay momentos habituales en los que decidimos ordenar la casa o alguna estancia:
– Cuando empezamos el año
– Cuando iniciamos un nuevo curso en septiembre
– Cuando volvemos de vacaciones
– Después de nuestro cumpleaños
– Cuando empezamos un nuevo trabajo
– Cuando cambiamos de casa o de ciudad
Cuando conseguimos poner las cosas en su sitio, deshaciendo o recolocando lo que queremos conservar. No sólo hemos puesto orden a nuestro espacio físico, también hemos ordenado nuestro ‘armario mental’.
Un detalle: Si te cuesta discernir entre lo útil de lo que no lo es, un consejo sería que tires todas las cosas que no hayas utilizado en el último año (ropa, libros, documentos…).
Y si tienes ‘fobia a tirar’: porque sientes que estás abandonando una parte muy importante de ti o de algo vivido, piensa que estos pensamientos aunque ahora no lo veas, no te ayudarán, son parasitarios y completamente falsos. Así que actúa rápido y crearás más espacio para lo nuevo (tanto físico y mental como emocional).
En mi experiencia personal, en los últimos años, cada vez que ordenaba la casa, he tenido que decidir lo que es útil de lo que no, he experimentado lo que es la fobia de tirar, y he tenido que lidiar con diferentes tipos de pensamientos y emociones.
A medida que ordenamos, ya sea por impulso o de forma premeditada, reflexionamos sobre lo que nos hace feliz, lo que nos preocupa y lo que nos molesta. También vamos tomando conciencia de todo aquello que no es importante y de lo que sí lo es.
Ordenar te ayuda a priorizar y a pensar en necesidades inmediatas y futuras, te servirá para dar más sentido a tu vida, ayudándote a vivir en el momento presente, a dejar ir lo innecesario y a quedarte con lo esencial, mirando el futuro con nuevos ojos.
Así pues, un mayor orden físico te ayudará a tener un mayor orden mental y emocional para asumir los nuevos retos con más energía.
Si te encuentras al principio del camino y estás preparado, piensa que sólo te queda una misión. ¡Hacerlo!
“Ordena tu casa, porque …”
Cuando vamos a la Palabra de Dios, también aparece este tema de ordenar tu casa, porque…
Fue una persona que enfermó de muerte (lo que hoy sería una enfermedad terminal) y esta persona en esa situación recibió un mensaje de parte de Dios, “Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás”.
Nosotros, ya sea que nos definamos cristiano o no, desconocemos si recibiremos un mensaje de este tipo de parte de Dios, pero si sabemos que tenemos la oportunidad en este momento de conocer y poner en práctica lo que Dios enseño con esa frase “Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás”.
