La biblia que usaba mi suegra, al fallecer se la pasó a mi esposa siendo esta muy jovencita.

Mi esposa la cuidó con mucho cariño, por el hecho de ser de su madre, pero también por todo lo que día a día iba significando para ella, conforme la leía, la estudiaba, la ponía en práctica y la enseñaba.

Si me acompañas hoy, quisiera que viéramos precisamente de la reacción que tenemos ante la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios ha producido dos efectos en la vida del ser humano.

O puedes recibirla, o puedes rechazarla.

Hay quienes la oyen pero no la escuchan.

Hay quienes la escuchan pero no la practican.

Hay quienes de plano la aman, pero hay otros que la aborrecen.

¿Me acompañas?

Scroll al inicio